Mujica, no te metas con Maduro

Mujica, "el Pepe", como le gusta llamarlo a la progresía que lo corteja como si fuera un gurú, volvió a demostrar que su forma de actuar en política no es precisamente la coherencia. Amigo de Luis Almagro, titular de la OEA, tanto que él mismo fue gestor fundamental para que lo colocaran en ese sitio para reemplazar a otro que bien baila, el chileno José Miguel Insulza. Tan fraterna su amistad que frente a cada gesto hostil contra los gobiernos rebeldes del continente por parte de Almagro, Mujica siempre encontró una justificación para arroparlo.

Mujica, no te metas con Maduro

El problema es que Almagro no sólo es hijo putativo de Mujica y del Frente Amplio uruguayo sino también del Pentángono, y donde manda capitán no manda marinero. Por lo tanto, ahora que las embestidas de la OEA contra Venezuela van "in crescendo", hasta el propio Mujica (pícaro como es dentro de su doctrina de “como te digo una cosa te digo la otra”), también ha necesitado correrse a un costado, no sin antes perdonar los dichos del alcahuete de los gringos señalando que "Almagro no es ningún traidor, es abogado, un esclavo del derecho”. En fin, un pusilánime, pero “nuestro pusilánime”.

Como no se debe sentir muy a gusto con retractarse, Mujica hizo lo que Almagro vienen promoviendo: denostar públicamente a un presidente al que Mujica (ex tupamaro arrepentido y traidor indisimulado de los principios revolucionarios que en los 60 levantara Raúl “Bebe" Sendic) no le llega ni a la suela de sus zapatos. “Maduro está más loco que una cabra”, declaró insolente, sumándose al coro de hostilidad que sufre Venezuela bolivariana día a día. Y semejante confesión provocó enseguida que toda la prensa reaccionaria del planeta (desde el ABC, El País y El Mundo de España, los medios gusanos de Miami, pasando por El Universal y El Nacional, de Venezuela) reprodujeran sus palabras reafirmando la “valentía” de haberlas pronunciado en esta ocasión.

Era hora que sucediera, y que se terminara de esta forma con los encubrimientos autistas que muchos hicieron de un personaje que dejó hace mucho tiempo de ser lo que era, y pasó a ser una mala caricatura de sí mismo. Ni Tupamaro, ni progresista ni mucho menos guerrillero revolucionario. Los verdaderos luchadores son los que reivindican el combate toda la vida, no los que agiornan su pensamiento y lo convierten en un cambalache ideológico.

Mujica, antes de decir lo que dijo ahora, había gobernado a favor de las multinacionales, coincidió con Tabaré Vázquez en entregar el Uruguay a las pasteras y las megamineras, convocó en el lujoso hotel Radison de Punta del Este a empresarios argentinos que en su momento le hacían la guerra al gobierno kirchnerista y les ofreció invertir en Uruguay donde “nadie” les pondría retenciones, recibiendo múltiples elogios de lo peor de la oligarquía bonaerense por ese gesto. Tanto que varios de esos ejecutivos declararon que sin dudarlo cambiarían a Cristina por Mujica. No es de extrañar, a los burgueses argentinos (hoy en el gobierno junto a Mauricio Macri) les venía como anillo al dedo un presidente como Mujica que negoció en secreto con EEUU un tratado nefasto como el TISA, que tanta contestación recibió por parte de los trabajadores estatales latinoamericanos.

Pero hay más, Mujica jamás hizo un gesto positivo hacia el juzgamiento de los militares genocidas. No sólo eso, junto con su colega Fernández Huidobro (su ministro de Defensa y también ex tupamaro) hicieron todo lo posible para exculpar a los torturadores porque ya “son viejitos”.

Sin embargo, hasta ahora, parecería que nadie quiso darse cuenta de quien es Mujica y constantemente frente a las pocas voces críticas que se levantaban (entre ellas, la de los auténticos tupamaros que lo conocen muy bien), se imponía esa imagen de anciano bonachón, capaz de decir tonterías o lanzar exabruptos, que siempre eran festejados o perdonados. Un día aspiraba a Premio Nobel de la Paz, otro se convertía en protagonista de una película de Kusturica, o se presentaba como “vasco” para hablar de los bombardeos a Guernica, o posaba muy campante, en su “humilde chacra” con el ex Rey Juan Carlos. Todo por el mismo precio.

A tomar nota: Mujica no es lo que era sino lo que es ahora. Suele pasar con algunos que en sus años mozos adoptaron posiciones combativas y con el correr del tiempo se convierten en sombras de su propio pasado. Hoy, José Mujica cree que Maduro es un “loco", exactamente lo mismo que opinan: John Kerry,  Barak Obama, Mauricio Macri, Alvaro Uribe Vélez, Luis Almagro, Ramos Allup y toda la oposición venezolana. Y en función de ello, convocan a derrocarlo. 


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Perfil del Bloguero
Periodista argentino en medios de prensa escrita y digital, radio y TV. Escritor de varios libros de temas de política internacional. Director del periódico Resumen Latinoamericano. Coordinador de Cátedras Bolivarianas, ámbito de reflexión y debate sobre América Latina y el Tercer Mundo.
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El titular de la OEA se llama Luis Almagro no Víctor Almagro, un periodista que comete semejante error de contexto no tiene ni el prestigio ni la honra de criticar a un revolucionario completo e íntegro como lo es José "Pepe" Mujica.
Lo importante es que todos permanezcamos leales al pueblo venezolano independientemente de quien patalee.¡Ya hay demasiadas fuerzas internas y externas tratando de hacerlo entrar por el aro!
Gracias TeleSur por tu existencia, gracias Carlos Aznarez por abrir la brecha de una vez por todas con este personaje, Pepe Mujica, este “viejito simpático”, este ex -tupa "social-democrata" y arrepentido, que siempre fue muy hablador…
Que por sus maneras hubo muchas detenciones cuando comandaba la célula 15 en Montevideo, nunca estuvo en el monte ni fue guerrillero, formó gobierno con muchos “ex -guerrilleros” traidores, alcahuetes de los milicos…
Ya metido en politica el mismo se reconoce cuando pronuncia aquella frase, que a él le pega muy bien: “A la politica se sube por la izquierda y se baja por la social-democracia (derecha)” Que viejito tan simpatico, un extupa, de los viejos tiempos…
Ventiló a los mil vientos, las confesiones de Lula, cuando visitó a Fidel pensaba que el gran Caiguaran, el comandante en jefe, no conocía bien todas esas cosas, fue para pulsar el viaje para su amigo secreto, Barack Obama?....
Este Pepe Mujica que vive en una humilde chacra, que calza chancletas y conduce un carro con más años que él, qué simpático que es, pudo gobernar alabado por el sistema, le fue muy fácil y bien, nunca sufrió cáncer, ni peligró su vida…
Se desairó con Cristina, ahora este “divino” dice que Maduro se pasa de rosca y que está loco de encerrar por resistir la acometida del fascismo internacional, de asesinos sin escrúpulos, por tener dignidad y ser un valiente…
Para hacer algo hay que querer mucho, para amar apasionadamente hay que creer con locura, te refieres a esa locura Pepe Mujica?, ya sabrás con tu sabiduría por quien va esa frase, tú que te pones boina de guerrillero o de bohemio?....
Éramos pocos y pario la abuela ……………
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