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Carlos Aznarez
Carlos Aznarez

Periodista argentino en medios de prensa escrita y digital, radio y TV. Escritor de varios libros de temas de política internacional. Director del periódico Resumen Latinoamericano. Coordinador de Cátedras Bolivarianas, ámbito de reflexión y debate sobre América Latina y el Tercer Mundo.

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Planes  y más planes nacidos de la voracidad del imperio y de sus planes de conquista, que tienen indudablemente a su favor el comportamiento colaboracionista de los gobiernos de derecha que no dudan en traicionar la historia solidaria del continente.

Todo, absolutamente todo lo que está ocurriendo en Venezuela se debe a la voracidad con que el capitalismo y su principal brazo ejecutor, el imperialismo occidental, necesitan apoderarse de las enormes riquezas que posee el país caribeño.

Lo volvieron a intentar y otra vez fracasaron. Este lunes a la madrugada un grupo reducido de integrantes de la Guardia Nacional, acicateados por las promesas de pronto éxito contra el “régimen” que hacen los politiqueros opositores, se apoderaron de algunas armas y comenzaron un raíd que terminó con todos ellos detenidos y confesando, como siempre, que actuaban “engañados”.

uando dentro de 50 o 100 años los historiadores se encarguen de revisar lo ocurrido en Venezuela en las primeras dos décadas del siglo XXI, seguramente se preguntarán (si son medianamente objetivos) qué situación tan particular se daba en ese país caribeño para que no pasara un día sin que se pergeñara un nuevo ataque contra la estabilidad del gobierno y de quienes democráticamente lo eligieron.

Los tiempos han ido cambiando en el continente y desde la llegada de Donald Trump en adelante, el imperio agudiza su ofensiva neoliberal y hasta promueve la instalación de gobiernos de corte neofascista. Es en ese marco que la palabra del ELN, una de las más fuertes guerrillas que aún permanecen en armas en la región, es de natural importancia.

Se trata también del mismo personaje que integró en estos últimos años y cuando más se multiplicaban las acciones terroristas opositoras.
En tiempos tormentosos, siempre aparece Cuba para acercar el sol del entusiasmo y la comprobación de que si hay Revolución el camino es de victoria.
La suerte está echada. Ya no hay encuestas que sirvan para dibujar resultados incomprobables. Lo cierto es que un fascista pro-imperialista ha llegado a la Presidencia de Brasil por el voto de millones.

Primero fueron 1.300 hondureños y hondureñas que se encolumnaron en una de las carreteras. Proceden de todos los confines del país, de Tegucigalpa muchos, pero también de San Pedro Sula y la Ceiba, entre otros. El lema que los une y moviliza es significativo: “Vamos a los Estados Unidos a decirle a Trump que nos deje entrar porque aquí ya no se puede más con el hambre y la miseria”.

Lo más temido pero previsible a la vez, ya ha ocurrido. Bolsonaro estuvo a punto de alzarse con la presidencia de Brasil en primera vuelta y gracias al voto consecuente del pobrerío del Nordeste, se quedó en la puerta. Remarco lo de consecuente ya que hubo infinidad de barrios periféricos de las grandes ciudades y pueblos de diferentes Estados.