Mujeres originarias debatieron sobre genocidio y argentinización

Fue como un relámpago que llenó de luminosidad la larga noche de afrentas, despojos y malos tratos que sufren los pueblos originarios que habitan desde hace siglos este territorio que se ha dado llamar Argentina. Desde los más alejados confines numerosas mujeres representantes de otras tantas naciones llegaron este pasado fin de semana hasta Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires, para contar sus verdades y exponer sus reclamos de siglos en el Foro de Pueblos Originarios, Genocidio y Argentinización. Un Encuentro sacado adelante a pulmón, con mucho trabajo previo y paciencia milenaria, ya que se vino organizando  tras un recorrido pueblo por pueblo desde hace meses. 

Mujeres originarias debatieron sobre genocidio y argentinización

Detrás de este engranaje unitario y enriquecedor hay muchos brazos y voluntades, que al calor del empuje que como siempre desarrolla la weichafe (guerrera) mapuche Moira Millán fueron armando este escenario de denuncia y profundo (además de necesario) debate sobre una realidad que el Poder busca ocultar.

Alli se escucharon reclamos tan chocantes como que las lenguas originarias siguen postergadas a nivel oficial, por más que desde los respectivos gobiernos que han transcurrido en estas últimas décadas se mienta descaradamente que son tenidas en cuenta. Si aún se sigue hablando en mapudugún, pilagá, ava guaraní, guaraní o kechua, entre otras, es por la voluntad ancestral que los integrantes de estas naciones se autoimponen para no perder identidad y mucho menos memoria.

El otro gran tema ha sido la tierra, la bendita tierra a la que los pueblos originarios defienden, ponderan y cuidan, pero que el despojo de los conquistadores (los de antes y los de ahora) la ha ido convirtiendo en un botín de guerra de sus políticas extractivistas y de agro-negocios. Nadie habrá de amar la Naturaleza y defender el buen vivir en la misma como quienes desde siempre han estado emparentadas con lo que de ella emana. 

Los habitantes de territorios surcados por la muerte a futuro que implican toneladas de soja y sus consabidos glifosatos, denunciaron que hay un plan de exterminio sostenido contra la Pacha, esa Madre tierra que junto al Tata Inti  (padre Sol) y el frescor de los ríos, representan la Vida, escrita con mayúsculas.  Tampoco se quedaron atrás las menciones en los debates sobre la depredación que generan la deforestación, el fracking y la megamineria, arrasando flora, fauna y hasta los monumentos religiosos ancestrales de cada uno de estos pueblos. 

Otro perfil importante del Foro estuvo representado por el accionar de las mujeres originarias, su práctica solidaria y sus agallas a la hora de defender su cultura frente al avance destructor de políticas que abonan aún más las prácticas genocidas del patriarcado y el capitalismo. Las voces de ancianas sabias y jóvenes que han hecho de la rebeldía un estilo de vida, resonaron fuerte en el Encuentro, no sólo porque están hartas de que las ninguneen, acosen, abusen o asesinen sino porque sienten desde sus entrañas la necesidad de dar un paso adelante y liderar las justas demandas de sus pueblos.

En Bahía Blanca, la autonomía y la organización para la autodefensa volvieron a ganar un espacio en un momento en que en todo el continente se escuchan los gritos de lucha de quienes durante más de 500 años han estado resistiendo pero también construyendo las herramientas para pasar a la ofensiva. No es casualidad que en cada una de las luchas que se vienen dando ante el avance de las derechas y las trasnacionales que las monitorea, son mujeres originarias las que están a la cabeza de las reivindicaciones. Muestran con dureza, pero sin perder jamás la ternura, que los derechos humanos no son parte de una consigna sin contenido, sino un componente de la batalla integral por ser y estar en un territorio que se les niega brutalmente y que están dispuestas a defender con uñas y dientes.

En conclusión, en este Foro hubo momentos únicos para consolidar la autoestima, venciendo el frío climatológico con el calor de la hermandad corporal. Por eso, estas mujeres de hierro y miel (y algunos hombres que se sumaron solidariamente)  se abrazaron, besaron, festejaron y debatieron, cargando sus alforjas de más conocimiento y prometiendo nuevas juntadas para afianzar futuras luchas. 


teleSUR no se hace responsable de las opiniones emitadas en esta sección


Perfil del Bloguero
Periodista argentino en medios de prensa escrita y digital, radio y TV. Escritor de varios libros de temas de política internacional. Director del periódico Resumen Latinoamericano. Coordinador de Cátedras Bolivarianas, ámbito de reflexión y debate sobre América Latina y el Tercer Mundo.
Más artículos de este bloguero

Comentarios
0
Comentarios
Nota sin comentarios.