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Oto Higuita
Oto Higuita

Licenciado en Historia Económica de la Universidad de Estocolmo. Ensayista.

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El ala más violenta de la oligarquía colombiana ha incrementado su poder, capitales, tierras e influencia política, a partir del fracaso de los acuerdos de paz de los últimos 60 años. En esa cómoda realidad viven, a ella se deben y por eso la vigilan celosamente, como perros guardianes contra todo el que contra ella se atreva.

Álvaro Uribe ganó la presidencia (2002-2010) con la promesa de derrotar a la guerrilla con su conocida bandera de la Seguridad Democrática.

La visita de Iván Duque al Reino Unido se da en medio del incumplimiento de los acuerdos de paz y de la falta de voluntad como jefe de Estado para detener el exterminio sistemático de líderes sociales.

Por asesinar cinco mil civiles o guerrilleros fuera de combate, han sido condenados unos 1.600 soldados, afirma el NYT, civiles que nada tenían que ver con la guerra, ni pertenecían a organizaciones armadas ilegales, dando comienzo a la política Estatal de ejecuciones extrajudiciales, más conocida como “falsos positivos”. 

Hay una cantidad indescriptible de sentimientos en las fotos, son como un crisol de estados que conmueven a cualquiera, tal vez por ser una de las conductas antiguas más prohibida, juzgada y condenada por la especie humana. 

Juan Manuel Santos no traicionó a Alvaro Uribe, fue leal a su clase, la oligarquía, y se le puede caracterizar como un gran burgués, pues no es otro su origen. Uribe, en cambio, tiene un origen social y económico diferente, es un desclasado proveniente de lo que la sociología llama clase emergente, que en este caso es el narcotráfico y los carteles de la mafia, que invirtieron grandes capitales en la adquisición de tierras.

Con un gobierno títere que confirma el carácter dependiente y sumiso a la orientación del partido Centro Democrático, y las fuerzas que lo llevaron al poder, cuyo proyecto es la restauración neoconservadora y autoritaria del viejo dominio oligárquico en Venezuela y su refundación en Colombia.

Cuando el director del CRIC dice que los camiones cargados en la frontera no debería llamarse ayuda humanitaria porque no cumple con los principios de imparcialidad, independencia y neutralidad, está en lo cierto

Colombia rechazó mayoritariamente los acuerdos de paz en el plebiscito y se muestra dispuesta a una guerra con Venezuela, ¿hay lógica en rechazar la paz interna y promover la guerra externa?

La crisis que atraviesa este gobierno se evidencia en el franco proceso de desprestigio y pérdida acelerada de legitimidad que caracteriza los regímenes oligárquicos que han gobernado al país.