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Cristina Kirchner: del cerco judicial a la centralidad política

| Foto: Unidad Ciudadana

Publicado 19 mayo 2019

En una decisión, tan sorpresiva como inteligente, la exmandataria Cristina F. de Kirchner tomó la iniciativa, en la mañana del sábado 18 de mayo, de anunciar la integración de la fórmula presidencial destinada a competir en las elecciones de octubre de este año.

En una decisión, tan sorpresiva como inteligente, la exmandataria Cristina F. de Kirchner tomó la iniciativa, en la mañana del sábado 18 de mayo, de anunciar la integración de la fórmula presidencial destinada a competir en las elecciones de octubre de este año. El dato más relevante de esta determinación es que el primer término lo ocupa Alberto Fernández, dirigente peronista y excolaborador de Néstor Kirchner y de la propia Cristina,  mientras se reserva el cargo de Vice para ella.

La tarde del pasado 9 de mayo, al presentar su libro Sinceramente en la FIL de Buenos Aires, sorprendió con un discurso de unidad nacional que dejó sin argumentos a la derecha mediática y a los “intelectuales” de la coalición gobernante Cambiemos. Entonces ¿qué precipitó la decisión del sábado 18?. Se trató de: ¿Dudas sobre una posible resolución judicial condenatoria en alguna de las once causas que Cristina tiene abiertas en su contra? ¿Un gesto desesperado para tratar de salvar a su hija Florencia – sin fueros - de un posible arresto? ¿O un intento tardío destinado a ganarse la buena voluntad del gran capital y de los corporativos mediáticos, implacables enemigos de su gestión y de su figura?.

En sentido estricto, podemos afirmar que ninguno de los factores anteriores fue definitorio. El acto de adelantar su decisión de participar en el proceso electoral – en duda hasta el viernes 17 de mayo – y de hacerlo en el segundo término de la fórmula, responde a varias causas que es posible mencionar sin excluir a otros condicionantes que escapan a las posibilidades de esta nota. En un orden un tanto arbitrario y sin marcar jerarquías, es posible citar los siguientes factores: a. Ratificar su calidad de líder y conductora de esa amplia amalgama de fuerzas sociales y políticas que integran el campo popular; b. Recuperar la iniciativa en momentos en los cuales la ofensiva de la derecha económica y mediática reduce el espacio de maniobra de la oposición al gobierno de Mauricio Macri; c. Establecer un referente claro a partir del cual el Partido Justicialista (peronista) la fuerza de origen de la propia Cristina Kirchner, pueda reagrupar sus fuerzas y poner límites a las corrientes internas más conciliadoras con el gobierno de Macri; d. Impedir que los exponentes partidarios del peronismo, más decididos a pactar un acuerdo con el gobierno que les permita aislar a Cristina y capitalizar el voto mayoritario del Movimiento Justicialista, puedan llevar a cabo sus propósitos. Dirigentes provinciales como Juan Manuel Urtubey, Juan Schiaretti y el senador Miguel Ángel Pichetto, trabajan en esa dirección; e. Enviar una señal a las franjas más golpeadas del empresariado nacional y a los organismos financieros internacionales, de que en caso de triunfar habrá una política de reactivación económica que no ponga en riesgo el patrimonio de la planta productiva o desconozca de manera unilateral los acuerdos firmados por el gobierno de Macri en materia de créditos externos, a reserva de la renegociación de los términos del pago de los vencimientos anuales comprometidos en 2018 y 2019; f. Llevar tranquilidad a las franjas más conservadoras de las clases medias que fueron ganadas culturalmente por la campaña mediática de la derecha y temen el regreso del “populismo”. Un primer efecto positivo fue el rápido acercamiento de Sergio Massa, líder del Frente Renovador, una expresión tibia del peronismo.

La iniciativa de Cristina Kirchner al anunciar públicamente la fórmula presidencial que encabeza el ex Jefe de Gabinete Alberto Fernández, y que la ubica a ella como postulante al cargo de vicepresidente, constituye un acto de indudable talento político en momentos en los cuales se encuentra asediada por las manipulaciones del Poder Judicial  - el martes 21 de mayo debe presentarse al primer juicio oral –y el intento de un sector de la dirigencia del peronismo de aislarla de la lucha electoral y ofrecerla como prenda de cambio.

Supo sortear con indudable inteligencia, esta coyuntura, lo que queda por delante no son tareas menores, se trata de rearmar el debilitado tejido de las combativas pero dispersas fuerzas del campo popular. También en esos cielos Cristina sabe como pilotear las tormentas.


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