16 agosto 2018
Drones y enseñanzas

El gobierno de Venezuela lleva casi 20 años preparándose para resistir cualquier intentona de derrocamiento en sus múltiples variables: golpe de Estado, invasión militar directa, bloqueo económico, comercial y financiero, golpe blando, invasión militar mercenaria, magnicidio, boicot petrolero, falsas crisis migratorias, minado de puertos, guerra mediática, propaganda negra, bombardeo aéreo quirúrgico, bombardeo aéreo masivo, insurrección militar y guerra civil.

Drones y enseñanzas

Y lo cierto, documentable y demostrable es que todo eso ya se ha intentado, aunque con nulo éxito, si bien con un severo daño a la población venezolana.

La más reciente intentona de derrocamiento fue el atentado con drones cargados con poderosos explosivos que pretendía asesinar al presidente Nicolás Maduro junto a la cúpula civil y militar del Estado.

Como bien se sabe, el atentado se realizó pero resultó fallido en su propósito de  asesinar colectivamente a Maduro, a su esposa y a los altos mandos, civiles y militares, del Estado.

Hasta donde hay información pública y verificada, el atentado fracasó porque funcionó adecuadamente el sistema defensivo venezolano que posee (y funcionaron adecuadamente) sistemas electrónicos de desorientación, desviación y nulificación de los drones atacantes.

Hay que entender que el avance científico y tecnológico militar implica tanto el armamento ofensivo como el defensivo. Y que este desarrollo camina, más o menos simultáneamente, en los dos miembros de la ecuación.

No hace mucho, a propósito de la agresión de la OTAN (capitaneada por Estados Unidos) contra Serbia, el comandante Fidel Castro pronunció estas palabras esclarecedoras: “Hemos estudiado hasta el mínimo detalle de esa agresión”. Y aunque no lo dijo, era diáfano el mensaje: si alguna nación no quiere sucumbir a una agresión tipo Serbia, tiene que estar preparada para resistir los bombardeos aéreos realizados desde grandes alturas, esos ataques que no implican pérdidas mayores en hombres y equipo para los agresores.

Esta es la esencia de los modernos sistemas antiaéreos. Más o menos como los equipos rusos que hemos visto funcionar muy eficazmente en la guerra imperialista contra Siria, y que han impedido el triunfo de los invasores. 

Ahora ya se sabe positivamente que una poderosa aviación no es garantía de victoria de los atacantes si los atacados cuentan con sistemas antiaéreos modernos y eficaces.

Ciertamente, los drones pueden ser considerados como el último gran avance de la aviación. Sin tripulantes y guiados por medios electrónicos son capaces de infligir un enorme daño a sus víctimas. Pero ya no puede afirmarse, como lo demostró el atentado contra Maduro, que son infalibles.

Los drones, orientados electrónicamente, también pueden ser desorientados electrónicamente. Y pueden ser, consecuentemente abatidos y destruidos desde tierra o desde el aire.

La ultraderecha venezolana y Estados Unidos han jugado la carta de los drones y han perdido. Y le han dejado a la revolución venezolana, una vez más, esta enseñanza inestimable: la única manera de resistir y vencer una agresión militar imperialista es la preparación permanente.

Y les han dejado a los revolucionarios venezolanos otra enseñanza no menos importante: salvo en ocasiones necesarias y con todas las medidas de seguridad, no reunir en un mismo tiempo y en un mismo lugar a su dirigencia.  Porque si bien fracasó el atentado del 4 de agosto, es seguro que la ultraderecha venezolana y Estados Unidos volverán a la carga.


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Perfil del Bloguero
Economista y profesor de Economía Política. Fundador y director del Centro de Estudios de Economía y Política. Es columnista del diario El Sol de México, del catorcenario Siminforma, del diario Rumbo de México, entre otros medios. Analista político en distintos programas de radio.

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