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Miguel Angel Ferrer
Miguel Angel Ferrer

Economista y profesor de Economía Política. Fundador y director del Centro de Estudios de Economía y Política. Es columnista del diario El Sol de México, del catorcenario Siminforma, del diario Rumbo de México, entre otros medios. Analista político en distintos programas de radio.

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La antigüedad de la producción y el consumo de bebidas alcohólicas es milenaria. Fácilmente ocho mil años. Digamos que dos mil años menos que el descubrimiento-invención de la agricultura. El vino, producto del cultivo de la vid, y la cerveza, fruto del cultivo de los cereales, son en consecuencia viejos acompañantes de la humanidad. Y también lo son la embriaguez y el gusto por la estupefacción. De modo que el vino y la cerveza se encuentran entre los primeros estupefacientes conocidos y consumidos gozosamente por las sociedades humanas.
Como es evidente para cualquier lector atento de la prensa nacional e internacional, en Venezuela existen, desde el ascenso del chavismo al poder, dos claras fuerzas en pugna.
La derecha venezolana, auspiciada, financiada y tripulada por Estados Unidos está decidida a derrocar al gobierno del presidente Nicolás Maduro.  Están en ese empeño desde que Maduro llegó a Miraflores.
La norma es muy clara: para que el Consejo Permanente de la OEA (Organización de Estados Americanos) pueda tratar cualquier asunto de un país miembro debe contar con la autorización explícita de ese país. Y ocurre que el Consejo Permanente ha decidido tratar el asunto Venezuela sin el acuerdo de Caracas. Y más aún: con la expresa oposición del gobierno del presidente Nicolás Maduro.
Por eso, como se dice en términos taurinos, Donald Trump pincha en hueso al pretender chantajear, presionar o doblegar a Corea para que ésta suspenda o elimine sus programas de desarrollo nuclear y balístico.
A pesar del empleo a fondo del aparato mediático del imperialismo estadounidense y de sus subalternos europeos para responsabilizar al gobierno de Bashar al Assad del uso de armas químicas en la cruenta guerra en Siria, la calumniosa especie no ha cuajado.
La actual y ya muy prolongada guerra económica contra Venezuela, ideada, planeada y organizada por Estados Unidos, tiene muchos y sanguinarios antecedentes: China, Corea, Cuba, Chile, Vietnam, Nicaragua. Véase el caso de China. La guerra económica comenzó en 1949, es decir, desde el triunfo de la revolución encabezada por Mao Tse Tung.
La actitud y acciones del canciller Videgaray al aliarse a Luis Almagro, reflejan una conducta negativa y desmemoriada del gobierno mexicano hacia la solidaridad y respaldo de Venezuela.
Es una vieja tradición del periodismo político esperar a que transcurran cien días desde el inicio de un nuevo gobierno para iniciar el análisis del rumbo que seguirá en lo futuro. En el caso de Donald Trump, de esos emblemáticos cien días apenas han transcurrido dos tercios. Pero ya se pueden prefigurar algunas líneas de su desarrollo.
El próximo domingo 2 de abril será la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Ecuador. De acuerdo con las encuestas más recientes, las posibilidades del triunfo del banquero y ultraderechista Guillermo Lasso son casi nulas. Por eso, el banquero y su partido, una agrupación conocida como CREO, han llamado en su auxilio al tristemente célebre terrorista electoral hispano-mexicano Antonio Solá Reche.