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Adalberto Santana
Adalberto Santana

Nació en la ciudad de México, es Doctor en Estudios Latinoamericanos e investigador titular del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe (CIALC) de la UNAM. Entre sus libros figuran: El pensamiento de Francisco Morazán (1992, 2000, 2003, 2007 y 2019); El narcotráfico en América Latina (2004 y 2008), Minorías sociales en América Latina (2014) . Recibió Mención Premio Casa de las América (2003).

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Cada vez se hace más evidente que las políticas migratorias del gobierno mexicano de la llamada Cuarta Transformación (4T) no cambió mucho con relación a  las mismas políticas que ejercieron los anteriores gobiernos como los que emanaron de los sectores conservadores, reaccionarios y de derecha que antecedieron al de Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Es decir, las administraciones que en el presente siglo XXI ejercieron Vicente Fox, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto. En términos generales  esos mandatarios aplicaron una política anti-migrante, especialmente con los hermanos centroamericanos, caribeños, sudamericanos  y de otras regiones periféricas del mundo que buscaban ingresar irregularmente ha territorio mexicano. En los últimos dos años del nuevo gobierno de AMLO parece repetirse esa política racista y discriminatoria que no va muy a tono con un gobierno que se reivindica de izquierda o progresista.

En nuestra América, en los meses de septiembre y octubre, se conmemora a dos grandes próceres latinoamericanos que fueron sacrificados por los sectores contrarrevolucionarios de su tiempo, creyendo que con sus sacrificios serían sepultados sus idearios y los ejemplos de sus luchas emancipadoras. Sin embargo, la proyección histórica de su obra y pensamiento liberador ha trascendido en la historia. Nos referimos a Francisco Morazán, quien nació en Tegucigalpa, Honduras, el 3 de octubre de 1792 y fue fusilado en San José de Costa Rica el 15 de septiembre de 1842, en tanto que Ernesto Che Guevara vio sus primeras luces en Rosario, Argentina, el 14 de junio de 1928 y también fue sacrificado en La Higuera, Bolivia, el 9 de octubre de 1967.

En diversos países latinoamericanos ya sea en el norte de Sudamérica y por Centroamérica, el éxodo de esos ciudadanos haitianos que proceden de Chile, Argentina y Brasil , buscan seguir subiendo al norte.

El 15 de septiembre de 2021 es una fecha muy significativa para diversos países de América Latina y el Caribe. Se celebra en el caso de México el famoso grito de la independencia que el padre de la patria, Miguel Hidalgo y Costilla realizo en 1810. Con ese acto celebrado en la población de Dolores se inició el proceso insurreccional del pueblo para lograr la emancipación de lo que era formalmente la Nueva España, que tras larga guerra culminó finalmente en septiembre de 1821. De ahí que en nuestros días se celebre el Bicentenario de la Independencia. A su vez el 15 de septiembre de 1821 en la antigua Capitanía General de Guatemala (que en ese momento incluía los actuales territorios de Chiapas, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica) se proclamó la independencia al firmarse el acta de la misma en la ciudad de Guatemala. Esos momentos históricos nos los refiere el historiador cubano Sergio Guerra Vilaboy cuando afirma: “Hace doscientos años, el 15 de septiembre de 1821, se declaró la independencia de la América Central, entonces Capitanía General de Guatemala, arrastrada por los vertiginosos acontecimientos de México. En febrero de ese año se había proclamado el Plan de Iguala por Agustín de Iturbide, el 5 de julio depuesto él virrey y el 24 de agosto firmado el Tratado de Córdoba, preludio de la proclamación del Imperio Mexicano. Durante los años de la crisis española iniciada con la invasión napoleónica a la península ibérica, la aristocracia de la Capitanía General de Guatemala, mantuvo su fidelidad a las autoridades tradicionales, temiendo un levantamiento popular como el que sacudía a México desde 1810. Pero los acontecimientos que ahora tenían lugar en el Virreinato de Nueva España provocaron manifestaciones callejeras en la capital centroamericana exigiendo la independencia, alentadas por el ala liberal criolla, liderada por el cura José Matías Delgado y el teniente de milicias José Francisco Barrundia. Bajo la presión pública, el cabildo de la ciudad de Guatemala se reunió y sin alternativas aprobó, el 15 de septiembre de 1821, la separación de España”. Aquella acta de independencia centroamericana fue redactada por el intelectual y sabio hondureño, José Cecilio del Valle.

En Haití se ha generado un drástico recrudecimiento de la pobreza como nunca en su historia. Así, el país antillano, el primero de América Latina que logró emanciparse del régimen colonial francés, hoy padece las mayores condiciones de empobrecimiento de toda la región.  A esa situación se sumaron los efectos de las tormentas y huracanes que también han contribuido a agravar todavía más la débil estructura del país y su viabilidad en el corto y mediano plazo.

El conflicto afgano desde nuestra óptica es necesario interpretarlo como el proyecto del imperio que requiere en su lógica intervencionista, generar nuevos escenarios donde se fortalezca su proyecto de impulsar Estados fallidos.

En el presente artículo  lo que hago es transcribir íntegramente un mensaje que me hizo llegar un colega y amigo, el profesor Hayled Martín Reyes Martín, quien realiza su maestría en la Universidad Autónoma de Guerrero en la ciudad de Chilpancingo, México. Considero que es tan rico su testimonio sobre la realidad de la pobreza en  los países de nuestra América (como en México)  en comparación con el desarrollo alcanzado por el pueblo cubano, que consideré incluirlo íntegramente para dejar constancia de los logros que ha alcanzado la Revolución Cubana y por qué es tan necesaria su defensa.

Comenzó a salir a la luz el involucramiento de “exmilitares” colombianos en el magnicidio del presidente haitiano Jovenel Moïse, ocurrido el pasado 7 de julio de 2021 en Puerto Príncipe, Haití.

De nueva cuenta la derecha latinoamericana en alianza con las políticas intervencionistas de Washington tienen puesto su mira en Nicaragua. 

Castillo, al contrario de lo que difunde la propaganda de los medios de comunicación amarillista, no se orienta por una ideología y praxis comunista, más bien se inscribe como un católico “evangélico”.