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Ángel Guerra
Ángel Guerra

Latinoamericanista y analista internacional, articulista del diario mexicano La Jornada. Invitado frecuente en teleSUR. Fue director del diario Juventud Rebelde (1968-71), de la revista Bohemia (1971-1980) y de otras publicaciones cubanas de circulación nacional

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La Guyana Esequiba fue parte de la capitanía general de Venezuela desde el siglo XIV, lo cual es sustentado por abundante evidencia histórica y prolífica cartografía. Pese a los irrefutables títulos de Caracas sobre el territorio de la Guyana Esequiba, explica el historiador Luis Britto, las autoridades venezolanas de fines del siglo XIX, venían de sufrir un largo proceso “de extralimitaciones, usurpaciones y abusos” por parte de Gran Bretaña y caen en la ingenuidad de entregar la decisión sobre el territorio a la junta arbitral extranjera que emitió el llamado laudo de París de 1899 y entregó el territorio a Gran Bretaña.

Sesenta y dos años. En ese ciclo histórico se ha podido medir cabalmente la capacidad del pueblo de Cuba y sus líderes para levantar las banderas de la libertad, la independencia, la soberanía, la unidad e integración de nuestra América.

La ALBA cosecha importantes logros como la Operación Milagro, con la que fueron operados de la vista más de 8 millones de latinoamericanos y caribeños de escasos recursos; la liquidación del analfabetismo en Venezuela, Bolivia y Nicaragua y su sensible disminución en otros Estados de la alianza y el estudio clínico genético social de la población en seis países miembros.

El MSI, en consecuencia, es parte de un conjunto de células y actividades dentro y fuera de Cuba insertas en el plan golpista estadounidense. En este plan, el terrorismo, encaminado a sembrar caos y pánico, es un ingrediente de primer orden, como lo fue en las guarimbas de Venezuela.

Si encima, el presupuesto se elabora basado en el engaño y es aprobado casi clandestinamente, sin consulta a la población y se termina reprimiendo a los inconformes, es explicable que estalle la ira popular.

Fue decisivo el llamado a votar a Biden de Bernie Sanders, Alexandria Ocazio-Cortez y otros referentes progresistas del Partido Demócrata, sumados al impulso de Black Lives Matter y otras fuerzas sociales democráticas.

Para más singularidad, Biden no es un candidato con carisma, que despierta la pasión de Trump en sus seguidores, ni que atraiga especialmente por sus propuestas en política económica y social, demasiado moderadas.

La educación gratuita como derecho no se logró, pues el armatoste legal pinochetista no reconoce derechos sociales sino “libertades”. Usted tiene la libertad de escoger a qué escuela manda a sus hijos y el Estado no tiene responsabilidad alguna en ello.

Esta victoria confirma el acierto al escoger la fórmula del MAS, en la que se reunía el éxito y estabilidad económica de la que Arce fue artífice, con la sólida trayectoria de David Choquehuanca como líder indígena y su brillante ejecutoria diplomática, unida a un activo trabajo político del MAS.

Muchas personalidades liberales, progresistas y de izquierda coinciden en que la reelección de Trump sería desastrosa para Estados Unidos y para la humanidad. Noam Chomsky ha expresado que votar por Trump es peor que haberlo hecho por Hitler en los treinta.