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Ángel Guerra
Ángel Guerra

Latinoamericanista y analista internacional, articulista del diario mexicano La Jornada. Invitado frecuente en teleSUR. Fue director del diario Juventud Rebelde (1968-71), de la revista Bohemia (1971-1980) y de otras publicaciones cubanas de circulación nacional

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Debe quedar claro: en Bolivia no hubo nada parecido a un fraude electoral, mucho menos el “descomunal fraude” de que hablan sin pruebas medios como El País de Madrid, Clarín de Buenos Aires o CNN en español.

Fue emotivo escuchar a Evo expresar “López Obrador me salvó la vida”. Y es que en realidad, su vida pendió de un hilo desde que los principales jefes militares y policiales golpistas de Bolivia le “sugirieron” renunciar hasta que pudo abordar el avión de la Fuerza Aérea Mexicana que lo trajo al Anáhuac

Vivimos un nuevo momento en la historia. Los pueblos en las urnas, en las calles y en las redes sociales demuestran con su voto y sus protestas, el agotamiento de la ofensiva imperial conservadora y restauradora neoliberal de la derecha oligárquica.

La batalla de Chile es parte fundamental de la de mayor alcance que se dirime en América Latina y el Caribe, y en el mundo, por la hegemonía política. De un lado,el modelo neoliberal; del otro, uno llamado a desmantelarlo, como hemos visto en Venezuela, Bolivia, en el primer gobierno kirchnerista, en los de Lula y Dilma, en Uruguay y Nicaragua. En Honduras con Zelaya y en Paraguay con Lugo hasta el derrocamiento de ambos. Se trata de lograr la regresión del neoliberalismo cuanto más y hasta donde sea posible, según la correlación de fuerzas en cada país, considerando que aunque agoniza, es el patrón de acumulación por ahora hegemónico, al menos a escala del capitalismo occidental.

Estados Unidos y la derecha, con el racismo que les es característico, se enfadan por la tardanza en el conteo de votos de las remotas regiones indígenas serranas y amazónicas y cínicamente gritan fraude en Bolivia.

La cruenta represión en Ecuador contra indígenas y sectores populares que resistían bravamente en las calles al paquetazo del FMI y la intensificación de la persecución inconstitucional contra los líderes del movimiento Revolución Ciudadana del expresidente Rafael Correa demuestran lo que afirmo. La resistencia logró una victoria importante al forzar al gobierno a derogar el decreto 883, solo una parte del paquetazo, pero al costo de más de 800 heridos, más de mil detenidos y ocho muertos.

No hay nada más ruin que un traidor como Moreno, quien después de militar en la Revolución Ciudadana, de haber sido vicepresidente con Correa y electo a la presidencia gracias al apoyo de este, al día siguiente se arrodilló ante Estados Unidos y la oligarquía local.

¿Quienes se alinean hoy junto a Estados Unidos? En primer lugar, Israel y Arabia Saudita; más concretamente con Trump en la Casa Blanca, el tambaleante y corrupto Benjamin Netanyahu y el descuartizador príncipe heredero Mohamed Bin Salman. Se suma la Unión Europea, entre cuyos gobiernos existen diferencias que no permiten hablar de una política exterior común.

La nueva embestida del régimen de Donald Trump contra Venezuela y Cuba se da en el caldeado marco de la 74 Asamblea General de la ONU(AGONU). Allí el emperador hizo gala de su odio contra los gobiernos y pueblos que no agachan la cabeza y defienden resueltamente el derecho a decidir su destino sin interferencias externas. En este cuadro encajan las calumnias y amenazas que profirió contra Caracas, La Habana, Managua y, por supuesto, Teherán, y su vulgar ataque macartista contra el socialismo y el comunismo. Aunque con retórica menos agresiva, amenazó también a China y Rusia y presumió de encabezar la mayor potencia del mundo, con un poderío militar insuperable, según dijo. Esa actitud matonesca, la cotidiana vulneración por su gobierno del derecho internacional y su desprecio por el combate al ya presente colapso climático revelan una peligrosísima entraña neofascista del líder de un Estado con miles de armas nucleares y que realiza la mayor contribución en el mundo, por habitante, al calentamiento global. Ahora mismo, la delictiva conducta hostil del magnate hacia Irán, antecedida de su retirada del trascendental tratado 4 + 1, puede detonar un conflicto de grandes proporciones en una zona repleta de bases militares, buques y aviones de guerra de Estados Unidos, de gobiernos enemigos de la antigua Persia armados hasta los dientes y por donde cruza el 30 por ciento del petróleo en el mundo.

Bolton le prometió a Trump, un sujeto sin apenas experiencia política cuando llegó a la Casa Blanca, el derrocamiento de Maduro a más tardar en marzo de este año con el monumental impulso que le daría el autoproclamado Guaidó a la contrarrevolución.