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Sin dudas la jugada de Cristina ha sacudido el tablero electoral.

Sin dudas la jugada de Cristina ha sacudido el tablero electoral. | Foto: CLACSO

Publicado 20 mayo 2019

El enroque anunciado por Cristina el sábado a la mañana reconfiguró el ya complejo escenario político argentino. A 20 días de la fecha límite para la presentación de alianzas y a un mes del cierre de listas marca un cambio de etapa en la carrera electoral.

Para comprender el escenario actual de la política argentina, debe partirse de la crisis social, económica pero sobre todo política del partido de gobierno, Cambiemos. Con una imagen que cada vez se hunde más, abundan las comparaciones en memes de Macri con el capitán del Titanic. 

La alianza que lo llevó al poder se desgrana por divisiones internas. El histórico partido Radical, que le aportó la estructura nacional al partido capitalino, debate si continúa dentro de una alianza que ningunea a sus dirigentes y apuesta por una política para milenials y 2.0 que tiene su máxima expresión en el actual Jefe de gabinete, Marcos Peña. O exige, bajo amenaza de ruptura,mayor protagonismo y una readecuación de la táctica.

Sin embargo, la preocupación más grande del partido de gobierno no está en sus filas, sino de lo que ocurre del otro lado del muro. Mientras estuvo fragmentado, debilitado y sin estrategia el peronismo pude ser contenido por Macri desde el Estado. Pero ante la inminencia de las elecciones, el movimiento más importante de Argentina y con mayor vocación de poder, es el marco donde se debate el futuro del país.

Dentro del histórico movimiento nacional y popular incomprensible para la academia y la intelectualidad. En el cual se enfila desde la izquierda hasta la extrema derecha, el desarrollismo y el neoliberalismo, explotados y explotadores, jóvenes entregados a la militancia y viejos especuladores con bolsillos llenos.

Esta amplitud es la clave para su supervivencia y su poder. Sin embargo también es propicio para la gesta de contradicciones. Una de ellas le permitió a Mauricio Macri llegar al gobierno del país en 2015: el “Peronismo no kirchnerista”. 

El peronismo de cara a Octubre

La reina, sin dudas, Cristina. Con más del 25% de votos asegurados, su figura centraliza parte del electorado y acumula.Sin embargo, múltiples motivos la han convertido en una figura muy resistida por amplios sectores peronismo. 
“El límite es Cristina” es el  lugar común de Gobernadores, sindicalistas, políticos profesionales y operadores que  vieron sus ansias frustradas por decisiones de “La Jefa” del kirchnerismo. Muchos son líderes comprometidos, otros son estafadores inconformes. Todos resentidos por la falta de apertura de CFK y la falta de lugares en las listas y en los gabinetes; pues la lapicera de la líder prefirió a jóvenes sin tradición política por sobre figuras sindicales o líderes provinciales de trayectoria no siempre muy transparente.

Si bien por sí sólo, este sector no puede aspirar a gobernar el país, sus fichas son determinantes para la victoria de quien sea. Y las hacen jugar de un lado y del otro. A veces de los dos, colocando algunas aquí y otras allí como quien juega a colorado y negro en la ruleta. 

Pero veamos. Una de las principales corrientes es la Alternativa Federal, donde las figuras claves son gobernadores y senadores con su consecuente poder territorial e institucional. Después de ganar por más del 50% de los votos la segunda provincia del país, Juan “El Gringo” Schiaretti se perfila como el líder del agrupamiento caracterizado por sus posicionamientos conservadores en lo social, pragmáticos en lo político y dialoguistas en lo económico. Aquí se encuentra el presidenciable gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, y el Senador Miguel Ángel Pichetto. 

La otra es el Frente Renovador, de Sergio Massa. Ex jefe de gabinete de Cristina y con varios meses de estadía en Estados Unidos en 2018, Massa siempre ha tratado de capitalizar lo que en Argentina se llama “la ancha avenida del medio”, es decir, cosechar el descontento de ambos lados. Estrategia que si bien no le alcanzo ante la siempre importante polarización de la escena argentina, le ha servido para poder detentar un 5% del electorado a su favor y el antecedente de un 20% en las últimas presidenciales. Su cintura política le ha servido para siempre tener bancas e importante afluencia en sectores sindicales.

Además existen figuras secundarias de precandidatos a presidente sin mucha proyección como Felipe Sola y Daniel Scioli.
En este escenario de fragmentación los pronósticos son inciertos. Si bien los sondeos indican que CFK ganaría en una segunda vuelta, lo cierto es que despechados, tanto Massa como el peronismo federal restarían votos al kirchnerismo y sumarían a Macri en caso de ser posible. 

La jugada

Cristina Fernández de Kirchner anunció en la mañana del sábado una movida audaz, sorpresiva y de la cual se verán los resultados en los próximos días.La expresidenta anunció que secundaría a Alberto Fernández en la fórmula presidencial.

Nadie esperaba tal decisión. Alberto Fernández fue Jefe de Gabinete de Néstor Kirchner y se fue del espacio con duras críticas. Luego integró diferentes armados de oposición, entre ellos el mencionado Frente Renovador liderado por Sergio Massa y luego acompañó distintas formaciones fracasadas. Finalmente, decidió desdecirse y dar guiños a la líder kirchnerista. 

Su nutrida agenda y sus buenas relaciones con kirchneristas y no kirchneristas fueron vistas por Cristina y su hijo, Máximo, como una carta fundamental para jugar en este momento. La candidatura de Alberto Fernández puede acercar al espacio a Massa y sumar un aliado que podría concederle una victoria en primera vuelta. 

Por otro lado, la Alternativa Federal parece derrumbarse ante la nueva propuesta. Si bien su liderazgo sigue firme en su gesta, la mayoría de los gobernadores que le daban cuerpo a esta corriente ha saludado la candidatura de Fernández y si bien se resistían a acompañar a Cristina, podrían dejarse guiar por hábil pívot de Néstor Kirchner.

Sin dudas la jugada de Cristina ha sacudido el tablero electoral. Todavía las piezas se están reacomodando y la apuesta es a construir una fuerza con todo el peronismo adentro para enfrentar a un Macrismo debilitado. 

Si esta hipótesis logra consolidarse, en agosto saldrá una fórmula de unidad de las PASO y quienes no acepten las condiciones estarán condenados a ser fuerzas marginales; en este caso Cambiemos y sus tácticas de marketing político se ahogaran en la crisis. De lo contrario, se perdería la candidatura de Cristina en un mar de incertidumbre y Cambiemos tendrá el camino despejado.


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