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Hasta el momento continúan las operaciones de rescate.

Hasta el momento continúan las operaciones de rescate. | Foto: le360.ma

Publicado 8 febrero 2021


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Unos 10 trabajadores han sido rescatados, aunque no se descarta que otros permanezcan aún atrapados.

Al menos 26 personas murieron este lunes por la mañana en un taller de confección clandestino en Tánger, según informaron fuentes oficiales de Marruecos, luego de que la instalación quedara inundada por las lluvias torrenciales de la madrugada, lo que, según hipótesis, provocó la electroción de los trabajadores.

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La otra hipótesis es que se trate de muerte por ahogamiento. Al parecer, el taller contaba en realidad con dos niveles subterráneos, y es en el nivel más bajo donde se registró el mayor número de víctimas.

La fábrica informal estaba situada en el subsuelo de una casa residencial y en la misma trabajaban unas 40 personas, de los que una decena fue socorrida. Las autoridades abrieron una investigación para aclarar las causas del accidente.

Han aparecido ya los cadáveres de 18 mujeres y siete hombres y los sobrevivientos tuvieron que ser ingresados en el Hospital Regional de Tánger. No se descarta que queden más obreros atrapados en el edificio, por lo que la operación de rescate sigue en marcha.

El local, que se encuentra en el barrio de Branes II, cerca del centro de la ciudad, no cumplía con los requisitos de seguridad exigidos por las autoridades, según destacan varios medios locales. Esto generó que las intensas lluvias caídas en toda la región del norte de Marruecos provocaran inundaciones en los barrios bajos de la urbe. En algunas calles, el agua incluso superaba las ventanillas de los autos.

El sector textil es la primera fuente de empleo del país, con más de 190.000 puestos de trabajo en su haber. Muchos talleres de confección legalmente establecidos en Marruecos, donde trabajan a menudo muchas personas en pequeños espacios, se han visto obligados a implantar medidas de distancia social, que encarece la producción.

La baja demanda de pedidos procedentes de España y Francia –principales clientes de Marruecos– y las medidas sanitarias exigidas han llevado a algunos empresarios a cerrar sus actividades comerciales.


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