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Los sindicatos temen que la reforma impulsada por Macron obligue a la gente a trabajar más años a cambio de pensiones más bajas.

Los sindicatos temen que la reforma impulsada por Macron obligue a la gente a trabajar más años a cambio de pensiones más bajas. | Foto: Reuters

Publicado 10 diciembre 2019





El movimiento contra la reforma del sistema de pensiones del presidente Emmanuel Macron espera superar las 800.000 personas que salieron a la semana pasada.

Trabajadores aeroportuarios, profesores y empleados de otros sectores en Francia se sumaron este martes a las manifestaciones, iniciadas el pasado jueves 5 de diciembre, tras el fracaso de las negociaciones realizadas ayer por el gobierno y los sindicatos.

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Ante el proyecto del Gobierno para reformar el sistema nacional de jubilación, los sindicatos franceses volvieron a convocar este martes a trabajadores del sector público para una de las mayores protestas en décadas.

El movimiento contra la reforma del presidente Emmanuel Macron espera superar para esta jornada las 800.000 personas que sacaron a la calle la semana pasada.

Según los medios franceses, las negociaciones entre el alto comisario para la reforma de las pensiones, Jean-Paul Delevoye, y los líderes sindicales terminaron ayer sin acuerdo.

Las protestas tienen lugar en la víspera de la presentación por el primer ministro, Edouard Philippe, del proyecto con el cual el ejecutivo busca establecer un sistema universal por puntos, que sustituiría a los 42 regímenes de pensiones actuales.

Los usuarios del transporte público se enfrentaron a una interrupción generalizada de los servicios al entrar la huelga en su sexto día consecutivo, con las escuelas cerradas en París, cancelación de vuelos de las aerolíneas y menor producción de energía.

Los sindicatos piden a los trabajadores ferroviarios, médicos, maestros y otros trabajadores públicos que presionen a Macron antes de que su Gobierno dé a conocer sus propuestas el miércoles.

En la sexta jornada consecutiva de huelga, en París viajeros locales y turistas echaron mano de las aplicaciones celulares, bicicletas de alquiler y de su creatividad para llegar a trabajar, a la escuela o a los museos.

Macron quiere sustituir el complejo sistema de más de 40 planes separados, cada uno con prestaciones diferentes, por un sistema único, basado en puntos, en virtud del cual, por cada euro aportado, todos los pensionistas tienen los mismos derechos.

El fracaso de la reforma supondría un déficit de hasta 17.000 millones de euros, el 0.7 por ciento del PIB, para 2025, según las previsiones de un comité de pensiones independiente.

La policía ordenó el cierre de tiendas y restaurantes en una zona de la capital, París, por miedo a la violencia que pueda derivarse de lo que los contrarios al gobierno esperan que sea otra marcha multitudinaria prevista para por la tarde.

Los sindicatos temen que la reforma impulsada por Macron obligue a la gente a trabajar más años a cambio de pensiones más bajas, aunque el gobierno ya dijo que no subirá la edad oficial de jubilación de 62 años.
 


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