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  • El escándalo del Watergate dejó en evidencia actividades ilegales por parte de la administración republicana de Richard Nixon .
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    El escándalo del Watergate dejó en evidencia actividades ilegales por parte de la administración republicana de Richard Nixon .

El 17 de mayo de 1973 inició el proceso de Watergate en el Senado de Estados Unidos que provocó la dimisión del presidente Richard Nixon. Fue el primero de una serie de escándalos que han manchado la política de ese país.

El escenario político de Estados Unidos (EE.UU.) ha estado envuelto en diversos escándalos de corrupción. Sin embargo, el Gobierno de ese país anualmente publica a través del Departamento de Estado informes sobre casos de corrupción que ocurren en otros países, usualmente de aquellos con ideología distinta. 

Víctor Olévich, politólogo y experto en relaciones bilaterales entre Rusia y EE.UU. en entrevista a RT, afirmó que “el sistema político estadounidense es uno de los más corruptos del mundo, ya que allí la corrupción está legalizada (...) las grandes y medianas empresas tienen derecho a financiar las campañas políticas estadounidenses, lo cual en realidad es sobornar".

A continuación teleSUR te muestra los casos más notables de corrupción en los Estados Unidos.

El caso Watergate


El caso Watergate fue un gran escándalo político que se desarrolló en la década de los años 70, tras el robo de documentos en un complejo de las oficinas de Watergate en Washington DC, Sede del Partido Demócrata de Estados Unidos.

En la madrugada de 1972, un guardia de seguridad de hotel Watergate en Washington descubrió a cinco intrusos que tenían como implementos guantes de goma, equipo fotográfico, micrófonos y otros implementos. Buscaban obtener los archivos de los demócratas sobre las relaciones comerciales de Donald Nixon, hermano del presidente de Richard Nixon, con el millonario Howard Hughes.

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Los cinco implicados (James W. McCord, Bernard L. Barker, Frank A. Sturgis, Eugenio R. Martínez y Virgilio R. González) fueron acusados de intento de robo, conspiración y de haber intentado intervenir las comunicaciones. Ese fue el comienzo de uno de los mayores escándalos políticos de Estados Unidos, tanto así que provocó la dimisión del primer mandatario de ese país.

Dos periodistas del Washington Post, Carl Bernstein y Bob Woodward, destaparon el escándalo. Ayudados por una fuente denominada “Garganta Profunda”, los reporteros establecieron vínculos entre los intrusos del hotel Watergate y el gobierno del entonces presidente republicano Richard Nixon.

Este trató de encubrir los hechos y a los implicados para no perder el voto del pueblo y poder ser reelegido en 1972. Pero, mientras más indicios se acumulaban en su contra se hizo evidente que el gobierno del presidente Nixon ordenó a espiar a sus adversarios políticos y se vio forzado a obstaculizar la investigación judicial que pretendía esclarecer los hechos. 

Tras una investigación parlamentaria se estableció que Nixon había realizado grabaciones secretas de las conversaciones con sus asesores en las que discutía actividades irregulares. En julio de 1974 la Corte Suprema ordenó al presidente entregar las cintas que probaban su culpabilidad.

>> Un incendio azota el polémico complejo Watergate en EE.UU.

El 8 de agosto de 1974 el presidente Nixon renunció a su cargo y fue reemplazado por el entonces vicepresidente Gerald Ford. El escándalo provocó que el pueblo estadounidense perdiera la fe en la transparencia del gobierno.

Caso Irán-Contras


A finales de 1981, el gobierno de Ronald Reagan autorizó a la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por su sigla en inglés) a invertir grandes cantidades de dinero para financiar el movimiento conocido como “Contra nicaragüense”, un movimiento armado de derecha que se oponía al Frente Sandinista de Liberación Nacional, el partido en el poder.

Pero, la Cámara de Representantes por propuesta de los demócratas aprobó una enmienda que prohibía a organizaciones gubernamentales financiar cualquier tipo de actividades de la Contra.

Sin embargo, funcionarios del gobierno de Reagan y agentes de la CIA organizaron una operación de venta de armas al gobierno de Irán cuando este se encontraba en pleno conflicto bélico de la guerra Irán-Iraq.

Recurrieron entonces al Consejo de Seguridad Nacional de los Estados Unidos (NSC, por su sigla en inglés) presidido por Oliver North para solicitar fondos privados y mantener el nivel de financiación de la Contra, porque el organismo no se encontraba explícitamente en la ley elaborada por el Congreso.

Este escándalo fue puesto al descubierto en el año 1986 cuando el periódico libanés Ash-Shiraa reveló la operación de venta de armas. 

Inició entonces una investigación que determinó que Ronald Reagan y George Bush estaban informados de lo ocurrido, pero lo ocultaron. Los implicados cumplieron con condenas leves, porque ninguno de ellos fue a prisión.

En 1994 el fiscal especial del caso resolvió que el presidente Reagan no había cometido delito, aunque favoreció a que miembros de su gobierno infringieran la ley.

Las investigaciones determinaron que la ayuda a la Contra Nicaragüense también provenía del tráfico de drogas.

Según un memorando oficial del Comité sobre Narcóticos de la Cámara de Representantes se afirmó que "individuos que apoyaron a los contras en Tejas, Luisiana, California, Florida, Honduras, Nicaragua y Costa Rica han sugerido que se está haciendo contrabando de cocaína con la misma infraestructura que procura, almacena y transporta equipo militar a los contras desde Estados Unidos".

Además, el periodista Gary Webb en 1996 publicó una serie de artículos en el periódico El San José Mercury New en los que reveló cómo la CIA vendió gran cantidad de crack en los barrios de Los Ángeles para luego utilizar ese dinero en la financiación de la Contra nicaragüense.

Ronald Reagan

La quiebra de Enron


La empresa energética Enron fue considerada por años una de las más poderosas de los Estados Unidos. En octubre de 2010 se puso en evidencia un agujero negro que deprimió el precio de sus acciones.

Security Exchange Commission (SEC), una agencia reguladora del sector financiero estadounidense, comenzó una investigación en la empresa y sus datos financieros, que debió admitir ante un tribunal que la mayor parte de sus beneficios eran falsos y que había inflado sus ganancias, pero la deuda era mayor de lo que se pensaba.

La investigaciones evidenciaron que los millones de dólares en deuda habían sido encubiertos mediante transacciones, a través de la creación de una red de “sociedades” para disfrazar el dinero que estaban perdiendo en sus proyectos futuros y mantenerlos fuera de los balances de la compañía.

Al descubrirse estas prácticas engañosas, la empresa entró en la quiebra. Dejó un total de 31.800 millones de dólares en deudas, sus acciones perdieron valor y un total de 21 mil trabajadores quedaron sin empleo.

Kenneth Lay, fundador y presidente de Enron y Jeff Skilling, director ejecutivo, se declararon inocentes y culparon a sus subordinados de los fraudes.

Esta empresa estaba directamente relacionada con la administración republicana, pues financió la carrera política de George W. Bush.

El caso puso en el tapete el debate sobre la financiación de los partidos políticos, así lo señaló Scott Harshbarger, director de Common Cause, al denunciar el rol del dinero en la política estadounidense. "El escándalo Enron puso en evidencia una cultura de contribuciones financieras ilimitadas a cambio de una influencia que afecta a cada uno de nosotros".

Kenneth Lay

Casos de corrupción en las gestiones de Bush y Obama 


El portal WikiLeaks publicó en 2015 grabaciones secretas realizadas en las administraciones de Barack Obama y George W. Bush. Los audios revelaron que un total de 13 empleados de ambos gobiernos estaban involucrados en casos de corrupción.

En ellos también destacaban conversaciones entre la asesora legal principal de Source America, Jean Robinson, y el director general de la compañía Bona Fide Conglomerate, Rubén López.

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Estas organizaciones estaban envueltas en el programa  oficial Ability One, enfocado en dar empleo a personas con discapacidad y cuyo presupuesto anual era de 3.000 millones de dólares.

Se sospecha que más de la mitad del presupuesto no estaba destinado a personas con discapacidad, sino que quedaron en posesión de las organizaciones que contratan a personas con discapacidades leves o sin discapacidades.

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