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  • . El sistema binominal se sustituyó por uno proporcional y ahora solo debe ser promulgado por el Gobierno de la presidenta Michelle Bachelet.
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    . El sistema binominal se sustituyó por uno proporcional y ahora solo debe ser promulgado por el Gobierno de la presidenta Michelle Bachelet.

Para el próximo noviembre, Chile inserta en campo político un nuevo sistema parlamentario electoral, en el que sustituirá la vieja estructura electoral binominal.

En las elecciones generales del 19 de noviembre, los chilenos pondrán a prueba el nuevo sistema electoral parlamentario abandona el sistema binominal para sustituirlo con un método con más representación en el Congreso, adaptándose de esta manera a la realidad del país. 

 


Antiguo sistema 

En diferentes ocasiones se acusó al sistema binominal de ser antidemocrático, el cual no permitía    la participación de diferentes partidos, implementando desde 1989 un bipartidismo de fuerzas políticas.

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Este antiguo método ocasiona que nuevos o pequeños partidos se tengan que incluir en las fuerzas políticas de mayor tradición y poder para tener más posibilidades, adecuando muchas veces sus pretensiones. 


Nuevo sistema

El nuevo sistema se trata de una organización electoral, en el que hay uno de tipo mayoritario, en que la candidatura con más votos es electa y otro de tipo proporcionado, en que la elección de una candidatura se determina por los votos obtenidos equitativamente por cada partido político, o en listas que agrupan a varios partidos políticos. 

La nueva regla electoral abrirá paso a un mayor margen de participación de senadores y diputados, se establecerá una ley de cuotas y el procedimiento D’Hont, habrá menos distritos y circunscripciones, etc. Estos novedosos cambios serán parte del sistema que se van a instaurar en noviembre del año presente.

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También dará oportunidad para que varios partidos puedan lanzar su candidatura para el Congreso, aumentando de 38 a 60 senadores, los diputados de 120 a 150. 

Las circunscripciones será una por región y reducirán de 19 a 15, las cuales variarán según el número de su población. Las circunscripciones con menor cantidad de habitantes elegirán a dos candidatos, mientras que las que tengan mayor población elegirán de tres a cinco.

Asimismo, bajarán de 60 a 28 el número de distritos, y se distribuirán las comunas en los mismos, eligiendo -igual que las circunscripciones- a las que tienen menor población dos candidatos, y las que tienen mayor número de habitantes de tres a cinco.

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Además, se establece un participación máxima de un 60 por ciento de un género, permitiendo el 40 por ciento restante para el otro, para asegurar la participación de un mayor número de mujeres. 


Criticas al sistema electoral

A pesar que desde el Gobierno han calificado al nuevo sistema de más participativo, analistas y grupos de electores han señalado que realmente este no significa un cambio. Sostienen que los partidos que detentan el poder en Chile seguirán ostentandolo.

Al ampliar el número de representantes por región y modificar las circunscripciones y circuitos electorales los partidos grandes están garantizando una mayor presencia y quitando espacios a los grupos políticos minoritarios, dejando de lado el espíritu que llevó a la modificación de la ley electoral.


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