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    Autoridades libanesas insisten en definir las circunstancias en las que se dio la renuncia del primer ministro para establecer nuevas acciones.

Ante la renuncia del primer ministro libanés Saad Hariri, autoridades manifestaron su preocupación de que pueda producirse una nueva guerra en la región, porque Arabia Saudita busca mantener el control de la misma.

La reciente crisis que ha estallado en el Líbano tras la renuncia del primer ministro Saad Hariri, anunciada desde Arabia Saudita el pasado sábado, ha provocado diversas reacciones en la población y en la comunidad internacional ante la posibilidad de un conflicto armado.

Arabia Saudita "llamó a consultas" la semana pasada al primer ministro libanés, y el 4 de noviembre manifestó su dimisión al afirmar que Irán y el Movimiento de la Resistencia Islámica del Líbano (Hezbolá) tenían un plan para asesinarlo.

 

 

Las autoridades libanesas hablaron de un secuestro, ya que al atender el llamado "le exigieron que se quedara y le ordenaron renunciar a su cargo", hecho que calificaron de "ilegítimo e inconstitucional porque sucedió bajo coacción", reseñaron medios locales.

En este sentido, Arabia Saudita ha abierto la posibilidad de un nuevo conflicto regional contra Irán, y el escenario elegido es el Líbano, particularmente, contra el Hezbolá, quien es aliada del Gobierno iraní, informó Reuters.

El analista internacional, Basem Tajeldine, en entrevista para teleSUR, expresó que lo ocurrido se debe a "un problema de sucesión. La sucesión que se vive en Arabia Saudita y por tanto se ha visto reflejada en esta lucha por mantener el control de un grupo de la familia".

 

 

En su opinión, para asegurar el control de la monarquía "Arabia Saudita quiere con esto volver a caotizar al Líbano, incentivar a unas células dormidas que están allí".

Asimismo, el analista político Mario Abou Zeid declaró al medio The Daily Star que la estabilidad en el país es una de las prioridades ante la renuncia de Hariri y las demandas sauditas. Recordó que Hezbolá lucha en Siria, por lo que necesita asegurar su posición dentro y fuera del país.

A las puertas de un conflicto armado

Ante el conflicto que se vive en la región, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) teme que se produzcan "consecuencias devastadoras" de continuar las tensiones entre Irán y Arabia Saudita.

El secretario general de la ONU, António Guterres, manifestó que es esencial evitar "un nuevo conflicto en la región, (porque) podría tener consecuencias devastadoras". 

 

 

Por su parte, el presidente del Líbano, Michel Aoun, solicitó este viernes que se aclaren las "inaceptables" circunstancias en las que se dio la dimisión de Hariri.

Sobre esto, presumen que el primer ministro fue presionado por los saudíes durante semanas para que adoptara una postura más hostil contra Irán y el Hezbolá, y al no hacerlo, "aceleraron el proceso", reseñó Hispan TV.

El analista Galeb Moussa Hamad expresó, en entrevista a teleSUR, que quienes realmente amenazan la vida de Hariri "son quienes lo coaccionaron para que renuncie, porque sería la mejor opción para iniciar una acción bélica en el Líbano".

"Ya han prendido fuego en Iraq, prendieron fuego en Siria y ahora quieren prender fuego en Líbano", al ser su principal objetivo "destruir a la resistencia islámica del Hezbolá y darle un golpe a la República Islámica de Irán", recordó.

Participación de Israel y EE.UU.

Con la vacante dejada por Hariri, Israel podría verse involucrado en un nuevo conflicto armado, ya que el príncipe saudita heredero, Mohamed ben Salmán, tendría interés en intensificar el conflicto con Irán al crear las condiciones para un enfrentamiento entre Israel y Hezbolá.

Tajeldine indicó que de no ser por "la política exterior caotizante de Israel y de Estados Unidos (EE.UU.), seguramente la monarquía sería destronada", así que ha seguido este ejemplo no solo "para caotizar Sira e Iraq (...), sino también ahora quiere desplazarlo hacia el Líbano".

 

 

El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha mantenido una postura contundente hacia Irán, con sanciones unilaterales contra quienes apoyen al Hezbolá, en respaldo a los intereses de Israel y Arabia Saudita en ejercer mayor poderío en la región, afines a los suyos.

Actualmente, existe una purga anticorrupción dentro del reino saudita, por lo que el príncipe Salmán busca fortalecer su poderío, tras la detención de 11 príncipes y 38 exministros, y este conflicto sería la distracción perfecta para desviar la atención, precisó el medio Middle East Eye.

>> Culpan a Arabia Saudita de renuncia de primer ministro libanés


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