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Victor de Currea-Lugo
Victor de Currea-Lugo

Médico, Master en Estudios Latinoamericanos y Doctor por la Universidad Complutense de Madrid. Ha trabajado en Colombia, Palestina, Darfur, Sahara Occidental, Etiopía y Birmania, entre otros contextos. Su más reciente libro es “Historias de guerra para tiempos de paz” (Planeta, 2018)

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Una acción militar de un Estado o un grupo de Estados contra otro, sin mandato de la ONU y sin que sea la respuesta a una agresión, no constituye un “derecho” de intervención a la luz de la Carta de la ONU, sino una agresión contra la paz internacional contra la cual el Estado atacado podría hacer uso de su derecho de legítima defensa.
En estos días de incertidumbre y pesimismo, llega una excelente noticia: el pasado 3 de agosto el entonces presidente Juan Manuel Santos, reconoció al Estado palestino. La noticia, que se supo tardíamente cuando ya Santos no está en el poder.
El esperado cese al fuego entre el Gobierno y el ELN no se dañó por la aceptación de un supuesto protocolo que pedía la ONU (que por demás no es cierto) sino que se hizo inviable desde diciembre de 2017, cuando los militares se opusieron a ser examinados por El Mecanismo de Verificación. Me explico en diez puntos.

Hoy es el aniversario 54 de la creación del Ejército de Liberación Nacional (ELN), la última insurgencia colombiana, que actualmente mantiene una mesa de diálogos con el gobierno colombiano en La Habana, Cuba.Esta es una serie de entrevistas exclusivas con los delegados del ELN, desde La Habana, analizando el momento actual que vive Colombia.

Duque ya mostró sus cartas. Y a la paz con el ELN no le botó ni el tres de espadas, que es la carta del desprecio. Le botó la carta de la rendición, la misma que en el pasado mostró Sergio Jaramillo, al comienzo del proceso con las FARC.

El principal enemigo es la cultura política que perpetúa a Uribe es la conjugación entre un pensamiento premoderno feudal y la mentalidad del traqueto, lo que da esa práctica clientelar y mafiosa que explica, en parte, la Colombia que somos.
Prácticamente, todo proceso de paz tiene disidencias. Pero su tamaño y agenda dependen también del proceso mismo de negociación. Lo realista de la agenda, los alcances del proceso y el nivel de cumplimiento amplifican o disminuyen el contexto para que algunos sigan en la guerra o para que otros vuelvan a ella. 
Lo que Ecuador se juega va a determinar no solo su política antidroga, sino su postura frente al conflicto colombiano y su relación con los Estados Unidos, los cuales insisten en la reapertura de la base militar de Manta
A pesar de no tener visión, es capaz de ver todo el montaje hecho en su contra. Prefiere una muerte digna en Colombia que una cárcel los Estados Unidos.
Es obvio que la economía de guerra no se resuelve, en el caso de grupos ilegales, fácilmente con actividades legales ni a pequeña escala.