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Victor de Currea-Lugo
Victor de Currea-Lugo

Médico, Master en Estudios Latinoamericanos y Doctor por la Universidad Complutense de Madrid. Ha trabajado en Colombia, Palestina, Darfur, Sahara Occidental, Etiopía y Birmania, entre otros contextos. Su más reciente libro es “Historias de guerra para tiempos de paz” (Planeta, 2018)

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Hoy es el aniversario 54 de la creación del Ejército de Liberación Nacional (ELN), la última insurgencia colombiana, que actualmente mantiene una mesa de diálogos con el gobierno colombiano en La Habana, Cuba.Esta es una serie de entrevistas exclusivas con los delegados del ELN, desde La Habana, analizando el momento actual que vive Colombia.

Duque ya mostró sus cartas. Y a la paz con el ELN no le botó ni el tres de espadas, que es la carta del desprecio. Le botó la carta de la rendición, la misma que en el pasado mostró Sergio Jaramillo, al comienzo del proceso con las FARC.

El principal enemigo es la cultura política que perpetúa a Uribe es la conjugación entre un pensamiento premoderno feudal y la mentalidad del traqueto, lo que da esa práctica clientelar y mafiosa que explica, en parte, la Colombia que somos.
Prácticamente, todo proceso de paz tiene disidencias. Pero su tamaño y agenda dependen también del proceso mismo de negociación. Lo realista de la agenda, los alcances del proceso y el nivel de cumplimiento amplifican o disminuyen el contexto para que algunos sigan en la guerra o para que otros vuelvan a ella. 
Lo que Ecuador se juega va a determinar no solo su política antidroga, sino su postura frente al conflicto colombiano y su relación con los Estados Unidos, los cuales insisten en la reapertura de la base militar de Manta
A pesar de no tener visión, es capaz de ver todo el montaje hecho en su contra. Prefiere una muerte digna en Colombia que una cárcel los Estados Unidos.
Es obvio que la economía de guerra no se resuelve, en el caso de grupos ilegales, fácilmente con actividades legales ni a pequeña escala.
Más allá del desafío operacional de contar con una nueva sede, el problema actual es que la Mesa está determinada, cada día más, por variables que no dependen de las delegaciones, con lo cual su futuro es incierto.