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Oto Higuita
Oto Higuita

Licenciado en Historia Económica de la Universidad de Estocolmo. Ensayista.

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Colombia rechazó mayoritariamente los acuerdos de paz en el plebiscito y se muestra dispuesta a una guerra con Venezuela, ¿hay lógica en rechazar la paz interna y promover la guerra externa?

La crisis que atraviesa este gobierno se evidencia en el franco proceso de desprestigio y pérdida acelerada de legitimidad que caracteriza los regímenes oligárquicos que han gobernado al país.

Una de las falencias de la lucha contra la corrupción es la falta de una política pública nacional, de un programa pedagógico que vaya desde el jardín infantil hasta las facultades de enseñanza superior.

Ese es el sueño del movimiento alternativo y la izquierda. Le favorece a la larga porque de no cambiar su rumbo, algo poco probable por el gabinete que nombró y el paquete de medidas que anunció; el deterioro y desprestigio serán más acelerados y el costo de haber llevado a la presidencia un inexperto y prácticamente desconocido, como un as sacado debajo de la manga por Alvaro Uribe, le va a costar muy caro a Colombia.

Desde que llegó a la presidencia en el 2002 con el 53% de los votos, su influencia en la vida política, la economía y la nación no ha parado, aunque hoy es evidente su desgaste.
Ha despertado una amplia ciudadanía, libre, consciente y dispuesta a no callar ni cruzarse de brazos ante la estrategia de miedo.
Colombia está ad portas de elegir nuevo presidente como lo lleva haciendo sin interrupción desde 1958, cuando se pactó el Frente Nacional que refrendó el plebiscito del 57 y acordó cómo la élite bipartidista, clasista y excluyente se repartiría el poder político y burocrático del Estado alternadamente, cada cuatro años entre liberales y conservadores, dejando por fuera a quienes no pertenecieran a su clase o a uno de sus partidos políticos. Eso quiere decir que en los últimos setenta años, solo han gobernado liberales y conservadores.
La disputa es muy clara, para decirlo en términos simples. Se va definir en la segunda vuelta el 17 de junio del 2018, una presidencia entre los ricos y los pobres de Colombia.
La carencia de un movimiento nacional en favor de la paz y que se apropiara de los acuerdos como un objetivo supremo de la sociedad, que aglutinara las mayorías, permitió a la derecha ganar el plebiscito de refrendación de los acordado en La Habana y mantener por todos los medios (la mentira, el miedo, la represión, el asesinato de líderes sociales, el incumplimiento del acuerdo) el consenso mayoritario en contra del acuerdo de paz. 
La intensa guerra de propaganda que se está librando hoy a raíz de la disputa por la presidencia, busca confundir, manipular, engañar y generar miedo, por eso fundamental leer críticamente e informarse bien para evitar ser víctimas del fuego cruzado entre lo que realmente es y lo que no es.