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Oto Higuita
Oto Higuita

Licenciado en Historia Económica de la Universidad de Estocolmo. Ensayista.

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Desde que llegó a la presidencia en el 2002 con el 53% de los votos, su influencia en la vida política, la economía y la nación no ha parado, aunque hoy es evidente su desgaste.
Ha despertado una amplia ciudadanía, libre, consciente y dispuesta a no callar ni cruzarse de brazos ante la estrategia de miedo.
Colombia está ad portas de elegir nuevo presidente como lo lleva haciendo sin interrupción desde 1958, cuando se pactó el Frente Nacional que refrendó el plebiscito del 57 y acordó cómo la élite bipartidista, clasista y excluyente se repartiría el poder político y burocrático del Estado alternadamente, cada cuatro años entre liberales y conservadores, dejando por fuera a quienes no pertenecieran a su clase o a uno de sus partidos políticos. Eso quiere decir que en los últimos setenta años, solo han gobernado liberales y conservadores.
La disputa es muy clara, para decirlo en términos simples. Se va definir en la segunda vuelta el 17 de junio del 2018, una presidencia entre los ricos y los pobres de Colombia.
La carencia de un movimiento nacional en favor de la paz y que se apropiara de los acuerdos como un objetivo supremo de la sociedad, que aglutinara las mayorías, permitió a la derecha ganar el plebiscito de refrendación de los acordado en La Habana y mantener por todos los medios (la mentira, el miedo, la represión, el asesinato de líderes sociales, el incumplimiento del acuerdo) el consenso mayoritario en contra del acuerdo de paz. 
La intensa guerra de propaganda que se está librando hoy a raíz de la disputa por la presidencia, busca confundir, manipular, engañar y generar miedo, por eso fundamental leer críticamente e informarse bien para evitar ser víctimas del fuego cruzado entre lo que realmente es y lo que no es.

Las elecciones y consultas interpartidistas del 11 de marzo estuvieron marcadas por el fraude, las trampas, compra de votos y constreñimiento al votante, dejando al descubierto lo obsoleto, los grandes vacíos y falta de transparencia del sistema electoral colombiano. No obstante, el caballito de batalla del establecimiento colombiano y sus altos funcionarios sigue siendo Venezuela que cuenta con un sistema electoral elogiado por el expresidente de Estados Unidos, Jimmy Carter, como el mejor del mundo http://bit.ly/2Itvf27.  

Dos grandes bloques políticos se disputan la presidencia. El bloque dominante, continuísta y tradicional de derecha; y el bloque alternativo de centro-izquierda por el cambio.
La tendencia del continuismo está representada por varias facciones de la élite dominante tradicional; quienes desde una postura liberal apuestan por un gobierno sin cambios sustanciales.
Colombia es uno de los países más violentos y agitados de la región, y está atravesando por una de sus peores crisis política, económica y social.