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Las víctimas de violencia sexual padecen el estigma y la exclusión en las sociedades polarizadas por conflictos armados

Las víctimas de violencia sexual padecen el estigma y la exclusión en las sociedades polarizadas por conflictos armados | Foto: EFE

Publicado 19 junio 2018



Representantes de la ONU consideran que es fundamental empoderamiento de las víctimas que hoy luchan por generar un cambio. 

Cada 19 de julio se celebra el día el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Sexual en los Conflictos Armados, fecha establecida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU)  para fomentar la solidaridad con las víctimas de este tipo de crimen.

Pese a los avances legales adoptados en varios países, especialistas denuncian que las legislaciones aún no se han traducido en soluciones duraderas. 

¿Qué se considera violencia sexual en conflictos armados?

Un informe del Consejo de Seguridad de la ONU publicado en marzo de este año explica el término violencia sexual relacionada con los conflictos "hace referencia a la violación, la esclavitud sexual, la prostitución forzada, el embarazo forzado, el aborto forzado, la esterilización forzada, el matrimonio forzado y todas las demás formas de violencia sexual de gravedad comparable perpetradas contra mujeres, hombres, niñas o niños como resultado directo o indirecto de un conflicto". También incluye la trata de personas con fines de explotación sexual.

La violencia puede ser ejercida por un miembro de un grupo armado estatal o no estatal, en algunos casos una entidad terrorista como el caso del autodenominado Estado Islámico (Daesh en árabe).

Las víctimas suelen pertenecer a una minoría política, étnica o religiosa; o son atacadas por su orientación sexual e identidad de género. 

¿Cuáles son las consecuencias sociales?

La violencia sexual afecta tanto a mujeres, hombres y niños, sin embargo, en los casos registrados en una investigación del Consejo de Seguridad de la ONU durante el 2017, la mayoría de las víctimas fueron mujeres y niñas marginadas política y económicamente.

La mayoría "vivían fuera del alcance y la protección de las instituciones que velan por el estado de derecho y se concentraban en zonas rurales y remotas, que tienen menos acceso a servicios de calidad, y en entornos de refugiados y desplazados", explica el informe.

A su vez, la ONU destaca que el estigma que sufren las víctimas puede traer consecuencias letales (muchas veces el suicidio) tanto para las personas abusados como para los hijos concebidos mediante una violación sexual, a la vez que aumentan las muertes maternas por abortos clandestinos. 

La representante especial del Secretario General de la ONU, Pramila Patten, explicó que "la fuerza del estigma impide la reconciliación familiar y conduce al desplazamiento ya que los sobrevivientes terminan huyendo para escapar de las represalias de sus propios parientes o comunidades”. En este sentido, la violencia sexual trae consigo crisis de identidad y el despojo de tierras y recursos de quienes la padecen.

Por su parte, la vicesecretaria General de la ONU, Amina Mohammed, aseveró que el abuso es "una táctica deliberada para humillar y socava la cohesión social”.

Violencia sexual durante conflictos en el mundo

El informe del Consejo de Seguridad analiza la violencia sexual relacionada a conflictos armados durante el 2017 en 19 países donde consideran que hay información verificable.

La investigación destaca el caso de Colombia, país en el cual consideran que se le ha dado un lugar central a la justicia de género en los acuerdos de paz entre el Gobierno y el exgrupo insurgente FARC (ahora partido político Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común) firmados en 2016.

La ONU afirma que Colombia cuenta con un "marco normativo sólido", sin embargo explica que en 2017 la dependencia nacional de víctimas registró 24.576 casos de violencia sexual relacionada con el conflicto y solo un tercio recibió indemnización. Además destaca que este tipo de violencia afecta especialmente a las líderes comunitarias que denuncian la violencia de género y es motivo de desplazamientos forzosos.

Otro caso es el de la República Centroafricana, en la cual la Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en la República Centroafricana (MINUSCA) documentó 308 incidentes de violencia sexual relacionada con el conflicto en 2017: 155 mujeres, 138 niñas (reclutadas por grupos armados), 13 hombres y dos niños. Entre los crímenes cometidos hay 181 violaciones colectivas.

Por otro lado, en República Democrática del Congo se verificaron 804 caso que afectaron a 507 mujeres, 265 niñas, 30 hombres y dos niños. Durante el mismo período, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) informó de 5.783 casos de violencia sexual en las provincias afectadas por el conflicto, lo cual duplica la cifra registrada en del 2016.

>> Unicef: 7 de cada 10 víctimas de violencia sexual en Colombia son niñas

Más soluciones, menos resoluciones

Pese a que en 2008 el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la resolución 1820 que exige a todas las partes en un conflicto armado cesar de inmediato todos los actos de violencia contra civiles, las agresiones sexuales en estos contextos continúa.

Patten explicó recientemente ante el Consejo de Seguridad que "aún no hemos pasado de resoluciones a soluciones duraderas” y destacó el papel de la lucha de las mujeres colombianas contra la violencia sexual.

Para ella, hay que apoyar este tipo de experiencias, a las que consideró un ejemplo de esperanza en el mundo. "El empoderamiento es protección", afirmó. 

En este sentido, el apoyo socioeconómico es un factor fundamental a tener en cuenta en las políticas que apunten a la reinserción social de las víctimas.

Mohammed coincidió en esta postura y agregó que la tarea debe ser apoyar la capacidad de resiliencia de muchos sobrevivientes que hoy luchan para abolir estos crímenes y motorizar un cambio social.

>> Denuncian 893 casos de abuso sexual en el Ejército israelí


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