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Las Naciones Unidas ha buscado establecer una respuesta al virus de la Covid-19, al tiempo que intenta contener la ola de contagios en el mundo.

Las Naciones Unidas ha buscado establecer una respuesta al virus de la Covid-19, al tiempo que intenta contener la ola de contagios en el mundo. | Foto: ONU

Publicado 21 septiembre 2020 (Hace 14 horas 7 minutos)


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La pandemia ha provocado el llamamiento al alto al fuego de manera casi constante desde el pasado mes de marzo.

Desde el inicio de la crisis sanitaria, provocada por la Covid-19 se ha convertido en un reto para la humanidad por diversas cuestiones, entre ellas la situación epidemiológica que se ha derivado de su avance por el mundo. Además de ello, la paz mundial también ha sido esencial durante esta situación sanitaria excepcional.

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El Secretario General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres ha mencionado que la aparición del virus a escala global ha sido el motor que ha estado impulsando al llamamiento al alto al fuego de manera casi constante desde el pasado mes de marzo.

Al respecto comentó que “nos enfrentamos a un enemigo común: un virus mortífero que está causando un sufrimiento enorme, destruyendo medios de vida, intensificando las tensiones internacionales y exacerbando unos ya de por sí enormes desafíos en materia de paz y seguridad”.

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Las guerras provocan centenares de muertes, poseen un efecto devastador. Además, son una fuente en donde se desperdician recursos, muchas veces millonarios, que pueden ser empleados en tratar temas de mayor relevancia como la propia pandemia que ha ocasionado, hasta este momento, más de 952.000 muertes en todo el mundo.

En tal sentido, Guterres destaca como un logro la aprobación por el Consejo de Seguridad de la ONU de la resolución 2532 del presente año a la que calificó como “un paso en la dirección correcta”.

En el documento la ONU reconoce “que las condiciones de violencia e inestabilidad que se dan en las situaciones de conflicto pueden exacerbar la pandemia, y que, a la inversa, la pandemia puede exacerbar las consecuencias humanitarias negativas de las situaciones de conflicto” por lo que “exige el cese general e inmediato de las hostilidades en todas las situaciones de las que se ocupa y apoya los esfuerzos realizados por el Secretario General y sus Representantes y Enviados Especiales a ese respecto”.

Asimismo exhortó a las partes en conflicto a establecer una pausa humanitaria para poder colaborar para frenar la contagiosa enfermedad.

Establecer una respuesta a la pandemia, al tiempo que se necesitaba contener la ola de contagios en el mundo fue primordial para las Naciones Unidas este año cuando la situación comenzaba a tornarse compleja.

El mantenimiento de la paz mundial tenía que ser tarea esencial también, por eso fue uno de los puntos principales en la agenda de Guterres y de la diplomacia universal.

Países en conflictos

Sin embargo, para conseguir este propósito se requiere el esfuerzo de todas las naciones del mundo. Varios países, a pesar del llamado de la Organización, han continuado con políticas tendentes a desestabilizar el orden en una región, o en el planeta.

La situación en Medio Oriente ha sido preocupante en estos últimos meses de manera especial a causa de la política de Estados Unidos encaminada a reconocer a Jerusalén como la capital del estado de Israel. Para ello también ha instado a varios de sus aliados a proceder de igual manera y trasladar sus sedes diplomáticas a aquella ciudad.

Algunas naciones se han alineado con la dictada desde Washington como Serbia y Kososvo que prometieron trasladar sus embajadas de TelAviv a Jerusalén, la llamada ciudad ocupada que también se disputa el estado de Palestina. Varios países de la región expresaron su preocupación respecto a estos hechos, como por ejemplo Jordania que condenó la decisión.

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De similar manera, varios de los sucesos que han acontecido en Colombia, también resultan una traba para la paz mundial. En un país con más de 50 años de conflicto armada, tras llegarse a un acuerdo de paz en el año 2016 el actual Gobierno presidido por Iván Duque amenaza la estabilidad en la nación.

En ese sentido, los asesinatos de excombatientes del antaño grupo insurgente FARC (actual partido político Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común) se han vuelto un problema para asegurar la paz en el país y en la región latinoamericana.

Asimismo, las masacres que se han perpetrado en ese territorio resultan preocupantes también. De similar manera sucede con la represión a las protestas populares que se han desencadenado después del asesinato, producto de la brutalidad policial, del estudiante Javier Ordoñez el pasado 9 de septiembre.

En tanto, en algunas localidades de África varios grupos armados ejecutan acciones contra la población civil y quebrantan las aspiraciones de paz.

En Somalia, por ejemplo, el grupo Al-Shabaab que opera principalmente en la zona sur del país ha perpetrado varias acciones terroristas. El pasado 9 de septiembre se realizó un ataque terrorista suicida en el que se detonó una bomba frente a un restaurante en las cercanías del Palacio Presidencial ocasionando el fallecimiento de tres personas, en tanto fueron reportados seis heridos.

En Mozambique, por su parte, opera otro grupo radical islámico con el mismo nombre de su similar somalí, aunque no se trata de la misma agrupación.

Las autoridades de la ONU que han estado monitoreando tal situación han indicado que desde el inicio de sus operaciones en 2017 hasta la actualidad el saldo ha sido de alrededor de 1.000 personas muertes y un estimado de 200.000 desplazados.

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Retos para alcanzar la paz en tiempos de la Covid-19

Todas estas acciones han desoído los llamamientos de paz que ha realizado Antonio Guterres en medio del azote de la Covid-19 en todo el mundo.

El 21 de septiembre se ha declarado como el día dedicado al fortalecimiento de los ideales de paz. Al decir de la alta diplomacia “este año, ha sido más claro que nunca no somos enemigos uno del otro. Más bien, nuestro enemigo común es un virus que amenaza nuestra salud, seguridad y estilo de vida”.

Igualmente explica que la Covid-19 “ha llevado a nuestro mundo a la agitación y nos ha recordado por la fuerza que lo que sucede en una parte del planeta puede afectar a las personas en todas partes”.

Las Naciones Unidas han catalogado el virus como “la peor crisis de salud pública de nuestro tiempo”. En ese sentido, según agrega, la unidad para enfrentarla y el mantenimiento de la paz mundial deben ser esenciales actualmente.


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