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El Gobierno de Estados Unidos fue el principal asesor de los escuadrones de la muerte para contrarrestar la lucha del FMLN.

El Gobierno de Estados Unidos fue el principal asesor de los escuadrones de la muerte para contrarrestar la lucha del FMLN. | Foto: Guiseppe Dezza

Publicado 16 enero 2020


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Tras 12 años de conflicto armado, los Acuerdos de Paz de Chapultepec finalizaron con una guerra que dejó 75.000 muertos y 8.000 desaparecidos.

El Gobierno de El Salvador, a cargo del entonces presidente Freddy Cristiani, y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) colocaron fin hace 28 años a un conflicto armado que superaba una década, con la firma de los Acuerdos de Paz en el Palacio de Chapultepec, Ciudad de México.

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La firma del acuerdo permitió la desmilitarización de las fuerzas combatientes y su incorporación a la vida política nacional. La edificación de la paz dejó tras sí 75.000 muertos, 8.000 desaparecidos y un país que sufrió las consecuencias, con escuadrones de la muerte que asesinaban y amedrentaban a las poblaciones más afectadas.

El líder histórico del FMLN, Handal Schafik, expresó ese día que “los Acuerdos han abierto el camino y el método de la concertación económica social para encontrar y pactar soluciones que permitan compartir los costos de la guerra y de la posible crisis del inicio de la paz”.

Además, aseguró que “las partes en la negociación hemos terminado nuestro trabajo, desde ahora la nación entera asume el protagonismo de su propia transformación. ¡Viva la Paz!, ¡Viva El Salvador!, ¡Viva México!”

Si bien los acuerdos se cumplieron en el plano político al realizarse una importante reforma en el sistema electoral, judicial, Fuerzas Armadas y la creación de nuevas instituciones como la Policía Nacional Civil, no se lograron grandes avances en materia económica y social.

Vigencia del conflicto

Las causas estructurales que originaron el conflicto entre 1980 y 1992 no las resolvió la firma de los acuerdos. La pobreza, la exclusión social y la desigualdad persisten en el país centroamericano, entre ellos, el surgimiento de diferentes formas de delincuencia como las pandillas, el narcotráfico y el crimen organizado.

El investigador Roberto Cañas, de la Universidad Nacional de El Salvador y de la Universidad Centroamericana, ha advertido que esta situación genera una conflictividad social permanente y considera que la guerra civil como tal terminó hace 28 años, "pero hoy no hay paz, hay una conflictividad social muy aguda porque no hubo espacio para que se desarrollara una cultura de paz".

Según Estadísticas de la Policía Nacional Civil, desde el 1 de enero al 28 de diciembre de 2019 se reflejaron 2.374 homicidios en el país centroamericano, lo que representó 974 menos que los registrados el años anterior.

A pesar de varios años luego de la firma, las víctimas sobrevivientes, familiares y organizaciones que integran la Mesa Contra la Impunidad, el Grupo Gestor y Pro Memoria Histórica reiteran que la justicia no es negociable.

Este colectivo exige al Estado salvadoreño el cumplimiento y las garantías de los Acuerdo de Paz. Sofía Hernández perteneciente al Comité de Víctimas de las Violaciones de los Derechos Humanos (Codefam), lamentó "la intención gubernamental de voltear la página, esa parte de la historia del país, con el agravante de no resarcir a las víctimas del conflicto armado con la aplicación de justicia, reparación moral, psicológica".

“La impunidad continúa y existe una deuda histórica en los derechos de las víctimas del conflicto armado. Y mucho más cuando el documento firmado en los Acuerdos de Paz, en ningún momento, menciona la impunidad“,  ha expresado, por su parte, Carolina Constanza, del Centro para al Promoción de los Derechos Humanos “Madeleine Lagadec”.


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