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El año 2020 trae para las juventudes el reto de sobrevivir a la pandemia de la Covid-19.

El año 2020 trae para las juventudes el reto de sobrevivir a la pandemia de la Covid-19. | Foto: ONU

Publicado 12 agosto 2020


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Este 12 de agosto es el Día Internacional de la Juventud, jornada que se celebra en medio de la pandemia de la Covid-19.

El 12 de agosto es la fecha en la cual, desde 1999, la ONU celebra el Día Internacional de la Juventud. Para este 2020 se había determinado el lema “El compromiso de la juventud por la acción mundial”, sin embargo en enero apareció la Covid-19 y cambió el panorama mundial y la palabra “viral” cobró un significado para la juventud, hasta ahora desconocido.

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Cuando apareció la Covid-19 a inicios de año, parecía que se trataba de una “enfermedad de ancianos”, o, por lo menos, una en la cual los efectos fundamentales se harían sentir sobre la población más envejecida. Sin embargo, al pasar las semanas y ya los meses, ha quedado en evidencia que, en sus condiciones particulares, la juventud puede ser el colectivo más afectado, en el largo plazo, por la epidemia.

¿Cuál ha sido el impacto de la pandemia en los jóvenes?

En el ámbito sanitario, las personas jóvenes expuestas a la Covid-19 tienen tantas probabilidades de infectarse y contagiar a otras personas como las personas mayores, aunque en un momento dado las estrategias de comunicación dieron a entender justo lo contrario.

En ese sentido elevar la percepción del riesgo frente a la enfermedad, actuar de manera responsable y seguir, de manera estricta, los lineamientos de cada país en materia de detección, pruebas, contención y atención, además de practicar el distanciamiento social, son claves en el éxito de la lucha contra la pandemia.

Luego de las primeras semanas y meses de la expansión global de la pandemia, en la cual dio la impresión que la Covid-19 era una “enfermedad de ancianos”, ha quedado claro que los jóvenes tienen iguales, si no más, condiciones físicas para contagiarse con la enfermedad, y, de hecho, lo más grave es que pueden convertirse en “supercontagiadores” asintomáticos.

Tras el control de los primeros brotes, los nuevos rebrotes o la “segunda ola” ha estado marcado por un descenso en la edad media de las personas contagiadas, justo hacia las franjas etarias que pueden ser consideradas como las juveniles. 

La escuela y la socialización

En el ámbito sociocultural y educativo, los jóvenes se han visto afectados por la interrupción, posposición o cierre apresurado del curso escolar, ya que son, como es lógico, los grupos etarios que tienen mayor presencia en el sistema escolar desde las edades tempranas hasta la educación superior.

Como resultado de la expansión global de la Covid-19, la educación formal de los jóvenes —en aquellos lugares en los que tienen un acceso regular y sistemático a la misma— se ha visto afectada de manera muy severa por la pandemia. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), más de 150 países han implementado cierres de escuelas a nivel nacional, una situación que ha afectado a más de 1.300 millones de niños y jóvenes.

No se trata solo de la educación escolarizada: los jóvenes también se ven afectados por el cierre de oportunidades para recibir educación informal, algo que les impide relacionarse socialmente con sus pares y educadores. Los periodos de cierre de escuelas prolongados y la restricción de movimiento pueden traducirse en intranquilidad emocional y ansiedades adicionales.

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Otro aspecto a considerar es el de los casos de contagios entre quienes están a cargo del cuidado de adolescentes. Si estas personas se infectan, son puestas en cuarentena o fallecen, será necesario ocuparse de los problemas psicosociales y de protección de quienes le sobreviven o quedan atrás. Es importante asegurarse de mantener los mecanismos de educación y apoyo social, lo mismo que el acceso a servicios de salud, y los padres, madres y/o tutores legales deben jugar un papel clave en ellos.

Los adolescentes y los jóvenes, especialmente las adolescentes y las mujeres jóvenes, que de por sí tienden a enfrentar niveles muy altos de violencia intrafamiliar e infligida por la pareja, pueden experimentar niveles de violencia aún más elevados como resultado de la cuarentena y el aislamiento, los cuales se han prolongado por varias semanas y meses desde la llegada de la pandemia a cada uno de los países.

Los subgrupos vulnerables

Muchos jóvenes vulnerables, como es el caso de los jóvenes migrantes, refugiados, indigentes, en situación de detención y aquellos que residen en áreas hacinadas como barrios pobres o marginales, viven en condiciones que los colocan en un mayor riesgo de contraer la Covid-19. También tienen un acceso limitado a tecnología y formas de educación e información alternativas, incluyendo acerca de cómo mitigar la exposición a la Covid-19.

Un subgrupo de mucha preocupación son los jóvenes que viven con VIH, que soportan una carga desproporcionada de la epidemia mundial del VIH, tienen un mayor riesgo como resultado de sistemas inmunes débiles y su dependencia del suministro regular de medicamentos antirretrovirales y otros servicios, que pueden no considerarse una prioridad.

En la economía

En el ámbito económico, el colectivo de personas de la Población Económicamente Activa que está en la franja entre 25 y 35 años (según la Organización Internacional del Trabajo) es el más perjudicado por la pandemia (de manera particular si son mujeres), porque su dependencia familiar es inferior y la mayor parte trabajaba antes de la crisis, pero ahora han sido de los más afectadas por el desempleo y la precarización del empleo.

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Las condiciones actuales de la propagación de la Covid-19 también han provocado un efecto de desesperanza sobre las juventudes, pues aparece la sensación de incertidumbre de cara al futuro, al tiempo que la capacidad de los jóvenes para tomar decisiones ha disminuido, según reconocen estudios psicológicos que se han llevado a cabo en distintos países.

Un efecto colateral de las medidas de confinamiento es el aumento del riesgo de problemas de salud mental, que se viene a manifestar en un número importante de jóvenes, lo cual explicaría la respuesta que han dado las juventudes cuando se han producido los procesos de desconfinamiento.

Llegado este 12 de agosto de 2020, las juventudes y la Covid-19 continúan teniendo un impacto viral y mundial que vale la pena analizar y esto ha sido solo una invitación.


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