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El movimiento de chalecos amarillos no está vinculado a ningún partido político o sindicato.

El movimiento de chalecos amarillos no está vinculado a ningún partido político o sindicato. | Foto: AP

Publicado 16 noviembre 2020


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Los chalecos amarillos se han convertido en un movimiento social en rechazo a las políticas del mandatario Emmanuel Macron.

En noviembre de 2018, miles de ciudadanos franceses se lanzaron a las calles para protestar contra las políticas económicas del presidente, Emmanuel Macron, principalmente el aumento del combustible diésel. 

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Los manifestantes, en su mayoría trabajadores, portaban chalecos amarillos, símbolo con el que luego fue identificado el movimiento social que protagonizaron y, ante cuyo reclamo, el Gobierno francés, no tuvo otra alternativa qué ceder. 

A dos años de esos hechos de contestación social, los chalecos amarillos han vuelto a salir a protestar en Francia en medio de la pandemia, demostrando que si bien algunas medidas fueron tomadas en su beneficio, no todo está resulta a su favor. 

¿Cuál fue el detonante del movimiento? 

Es importante señalar que el movimiento de chalecos amarillos no está vinculado a ningún partido político o sindicato.

Surgió espontáneamente, con convocatorias realizadas a través de las redes sociales, y la participación de personas que viven en la periferia, provincias o zonas rurales. 

Su nombre hace referencia a las prendas fosforescentes que utilizan obligatoriamente los automovilistas en Francia, para tener mayor visibilidad en las carreteras en caso de incidente. 

El detonante de las protestas en 2018 fue el alza de los precios de los combustibles que debía entrar en vigor el 1 de enero de 2019.

No obstante, la causa original propició que en los reclamos contaran otras reivindicaciones como el aumento del poder adquisitivo de las clases medias y clases bajas, la renuncia del presidente Emmanuel Macron.

Asimismo, exigían la organización de un Referendo de Iniciativa Ciudadana (RIC), que abogaba por una democracia directa, que podría permitir la creación y aprobación leyes sin la aprobación del Parlamento. 

La respuesta del Gobierno de Macron 

Ante las protestas el presidente, Emmanuel Macron,  afirmó en principio que no daría marcha atrás en el aumento de la tasa a los carburantes, alegando que era "necesaria para frenar la contaminación". 

No obstante, el movimiento de chalecos amarillos se convirtió en una manifestación social sin precedentes en décadas al interior del país europeo, llegando a convocar a 1 millón de personas en las calles, por lo que el mandatario tuvo que ceder ante el reclamo popular. 

Fue así como el primer ministro francés, Edouard Philippe, anunció la suspensión del aumento del impuesto, que debería entrar en vigor el 1 de enero del 2019, durante los próximos seis meses.

También fue aprobado el congelamiento del precio de la luz y el gas durante el invierno para evitar que subieran, y abandonó un proyecto para endurecer las revisiones técnicas de los coches que pretendía sacar de la circulación a los vehículos más antiguos y contaminantes.

Enfrentamientos con las fuerzas de seguridad

La mayoría de las manifestaciones en Francia se desarrollaron de forma pacífica. Sin embargo, en París hubo enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, según reportaron medios internacionales. 

En aquellas jornadas de noviembre de 2018, la policía utilizó gases lacrimógenos y el cañón de agua para dispersar a los manifestantes ante las escenas de caos, mientras intentaban aproximarse a edificios gubernamentales para ser escuchados. 

Hubo un despliegue de unos 5.000 policías en París, en los que colocaron barreras metálicas para impedir que los chalecos amarillos se acercaran a la oficina del presidente así como también su residencia, el palacio del Elíseo, y la Asamblea Nacional. 

En las primeras 72 horas de movilizaciones, las autoridades informaron que 19 personas resultaron heridas en los enfrentamientos, entre ellos 4 policías, mientras cuarenta personas fueron arrestadas.

Chalecos amarillos en medio de la pandemia 

En septiembre de este 2020, dos marchas de chalecos amarillos fueron convocadas en París. Estas generaron enfrentamientos con la Policía, cuyos efectivos lanzaron gases lacrimógenos y arrestaron a más de 250 personas, según medios locales. 

El motivo de las manifestaciones siguen siendo los mismos, pues si bien el Gobierno francés respondió con un paquete de medidas por más de 10.000 millones de euros para cumplir algunas de las demandas del movimiento como aumentar el salario mínimo y reducir los impuestos a los pensionistas, las inconformidades continuaron.

Los chalecos amarillos se han convertido en un movimiento más amplio en rechazo a las políticas fiscales y sociales del mandatario Emmanuel Macron, con protestas que, lejos de terminar, continúan desafiando el establishment.


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