México, el caos que se avecina

México enfrenta el proceso electoral más importante previo a la sucesión presidencial del 2018. Además de algunas gubernaturas importantes como las de los estados de Guerrero, Nuevo León o Michoacán, o elecciones locales de trascendencia como las de las 16 delegaciones que componen la Ciudad de México, se renovará el Congreso federal. El asunto es que viene creciendo desde el sur del país un amplio movimiento popular que se opone a los comicios. Y no sólo eso, se plantea el derribamiento del sistema político-económico, culpable de las recientes masacres a líderes sociales como el de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. La respuesta del Estado ha sido la represión. No ha habido un solo día desde hace una quincena en el cual no existan enfrentamientos entre fuerzas armadas y manifestantes. Lo ridículo del caso es que se ha ordenado a la prensa desde la Presidencia del país, silenciar o manipular el conflicto. No es casual. El objetivo es derribar al presidente Enrique Peña Nieto. Hay temor en Los Pinos.

La policía detuvo la protesta frente a la Secretaría de Gobernación

 

El miércoles 4, integrantes del Movimiento Popular Guerrerense, que compone a decenas de organizaciones y movimientos sociales, allanaron la sede del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en Guerrero, el Partido del presidente. Llegaron hasta el auditorio, sacaron papeles y lonetas y le prendieron fuego. Al interior, hicieron pintas donde se leía: “Un México sin PRI y sin elecciones”; “Vivos los llevaron, vivos los queremos”, en referencia a los detenidos – desaparecidos; más de 150 mil en los últimos 8 años. Lo mismo ocurrió en Chiapas, donde integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), quemaron papelería electoral en la sede del Instituto Nacional Electoral. El hecho se repitió en Oaxaca, Veracruz y Michoacán. En el DF, cientos de maestros están asentados en el monumento a la Revolución y el domingo, el día de las elecciones, intentarán cercar el Aeropuerto Internacional Benito Juárez. A los municipios guerrerenses de Tixtla, Chilapa y Tlapa, arribaron el lunes vehículos militares, incluidas tanquetas artilladas. El día de la elección, algo arderá en el país.

Algunos analistas se distraen preguntando si las elecciones legislativas serán un referéndum para Peña Nieto. Se basan en la disyuntiva que si el PRI logrará la mayoría en la Cámara. Pueden dejar de apostarlo. Así ocurrirá. No porque cuente con el respaldo popular, sino porque su maquinaria de compra y coacción del voto está aceitada para el día de los comicios. El priísmo ganará la elección, seguramente la mayoría de los Estados en juego, con apenas el 10% del padrón electoral. Eso quiere decir que el 90% (¡El 90%!) de las y los mexicanos, no quieren votar. O no les interesa o no creen en las elecciones. ¿Qué democracia es esa?

Cualquiera que sea la respuesta, ¿a quién le importa saberlo? Peña Nieto tiene su verdadero referéndum en las calles. Por un lado, el movimiento magisterial y popular en una avanzada radical. Por el otro, el hartazgo de la capas medias y de la pequeña burguesía hacia el sistema electoral. Que los impuestos no funcionan, que si la corrupción, que si la narco-violencia, que si el miedo. Terminó la semana y el dólar subió de 14 a 16 pesos mexicanos. Cada estrato tiene sus motivos. El sistema no funciona. No hay salida electoral a la crisis. A Peña Nieto sólo lo protegen las correlaciones del poder económico y las armas del Ejército.

En sexenios pasados, a estas alturas ya había perfilados a ser candidatos a la Presidencia. Era una tradición política. Pero hoy en día es la fecha en que nadie puede predecir eso. Es más, nadie podría afirmar que habrá elecciones en el 2018. Sólo los muy ingenuos o quienes están pagados para decirlo. Porque desde la masacre del 26 de septiembre de 2014 algo se rompió en México. La masacre de Iguala, donde la Policía Federal asesinó a 6 y desapareció a 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, parió la rabia. Mes tras mes es una escalada de rebeldía. Nadie puede declararse conforme con Peña Nieto. Se lee también entre periodistas alienados: “La frivolidad marca la Presidencia”, le leí a una colega, de esas con tintura rubia en el pelo y reflectores en la cara. La crisis es evidente. La transformación del país ya no se contará por periodos electorales, y a partir del 7 de junio, en México se exacerbará el caos. Eso sí, puedes apostarlo.


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Perfil del Bloguero
Periodista, escritor y bloguero mexicano. Especializado en periodismo narrativo sobre contracultura, terrorismo mediático, movimientos sociales e insurgentes. Analista político sobre el polo comunista internacional y de países no alineados.

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