Las mujeres argentinas lanzan un paro nacional contra el patriarcado criminal

“Si no paran, paramos”. Así de claro. Las mujeres argentinas han tomado la iniciativa de decir "Basta ya” a la ola de asesinatos, violencias de todo tipo impuestas por el machismo y secuestros derivados de la trata que termina convirtiendo a adolescentes y jóvenes en las nuevas desaparecidas del siglo XXI. Por ello, han decidido cargarse en sus valientes y dignas espaldas de trabajadoras, campesinas y estudiantes la responsabilidad de lanzar un PARO NACIONAL el próximo miércoles 19 de octubre. Un paro que al igual que las manifestaciones multitudinarias del “Ni una menos” (felizmente repetidas por todo el continente) ponga a las mujeres en la calle, generando con el bullicio de su protesta un grito de rabia que conmueva los cimientos de esta y otras sociedades que están obligadas a reaccionar frente a lo que está ocurriendo. Porque es muy grave que constantemente las crónicas hablen de chicas que desaparecen o son violadas, o las maten, como ocurriera recientemente en Mar del Plata con Lucía Pérez, o son acuchilladas como le ocurriera a dos estudiantes que se hallaban tocando la guitarra y cantando en una plaza del barrio de La Boca, o la infinidad de maridos enfermos de violencia que golpean una y otra vez a sus compañeras, como cumpliendo un hipotético mandato derivado por siglos de patriarcado.,

Como explican las luchadoras feministas que actúan de improvisadas voceras de esta medida de fuerza autoconvocada: “la iniciativa del Paro significa que ya no vamos a tolerar más que esto continúe “como si nada pasara”. En cada ciudad, en cada pueblo, en cada esquina vamos a alzar nuestra voz porque #VIVASNOSQUEREMOS!

Las mujeres argentinas lanzan un paro nacional contra el patriarcado criminal

Y agregan: Porque detrás del aumento y la saña de la violencia femicida también hay una trama económica, la falta de autonomía de las mujeres nos deja más desprotegidas a la hora de decir no y nos convierte en blancos móviles de las redes de trata o cuerpos “baratos” para el tráfico de drogas y la venta al menudeo.

Porque si el desempleo promedio en Argentina es del 9,3 por ciento, para las mujeres es del 10,5
Porque el 76% del trabajo doméstico no remunerado lo hacen las mujeres.
Porque las tareas de cuidado que asumimos nos exponen a mayor precarización laboral.
Porque en los trabajos precarizados la brecha salarial aumenta del 30 al 40 por ciento con respecto a los varones.
Porque el 20% de las mujeres que reciben salario a cambio de su trabajo se desempeñan en tareas domésticas -después seremos mayoritariamente maestras y enfermeras, todos trabajos fundamentales pero desjerarquizados.
Porque cuando tenemos hijos o hijas tenemos que cuidarlos nosotras y la tasa de actividad baja del 54 al 39%.
Porque las licencias por maternidad son cortas y prácticamente no hay guarderías en ningún lugar de trabajo, ni estatal, ni privado.

Como se ve, sobran razones para esta huelga de mujeres, no solo una hora (como se plantea en esta ocasión) sino por varios días. Llamando la atención a los que no tienen conciencia de ello, que hoy por hoy son la vanguardia de todas nuestras luchas. De todas.

Por otro lado, es importante tener en cuenta que después de la impresionante demostración de fuerza realizada hace pocos días en Rosario, en el marco del Encuentro Nacional de Mujeres, donde más de cien mil de ellas se movilizaron con sus banderas y pancartas, y la policía decidió reprimirlas a balazos de goma y gas pimienta, sobrevinieron estos nuevos crímenes, como si se tratara de una respuesta vengativa del machismo que anida impunemente entre nosotros y nosotras. No solo eso, sino que ese Encuentro multitudinario fue ignorado olímpicamente por los medios hegemónicos, que habitualmente insertan en sus páginas noticias cargadas de conceptos patriarcales o publican tiras de cómics donde las mujeres generalmente aparecen como prostitutas o en el mejor de los casos “exageradas” e “histéricas"por expresar su protesta públicamente. 

¿Y que ocurre con las instituciones? Todas ellas, en el mejor de los casos miran al costado. Desde la sacrosanta jerarquía eclesiástica de tradición inquisitorial hasta los gobiernos, que no quieren oír hablar de aborto libre y gratuito y siguen apostando a que las mujeres humildes mueran por someterse a abortos clandestinos en pésimas condiciones de salubridad. En el colmo de la hipocresía, algunos funcionarios o parlamentarios llegan a posar detrás de cartelitos que hablan de acabar con este estado de cosas, pero son los primeros que luego se olvidan de lo prometido, y así hasta la próxima en que haya que posar para la foto o declarar que se sienten “compungidos” por lo que está ocurriendo.

De allí que sea cada vez más necesario que las mujeres no libren esta batalla en solitario, por más fuerza y coraje que evidentemente ya han demostrado tener, sino que este paro nacional es la mejor oportunidad para que toda la sociedad se sume al reclamo y convierta el llamamiento en una manifestación contundente que ayude a cerrar las puertas a tanta violencia enfermiza. Esto, como tantas otras cosas que vienen ocurriendo, no se arregla con más policías o gendarmes (la mayoría de las veces cómplices descarados de la agresión machista, ya que cuando las mujeres intentan hacer la denuncia se burlan de ellas con frases soeces) ni tampoco con jueces o juezas (también hay mujeres machistas, lamentablemente) que amparan a maridos golpeadores y le abren la puerta de la prisión a violadores, proxenetas y pederastas, “por falta de pruebas”. Esta ofensiva criminal del patriarcado hay que enfrentarla con pueblo en la calle, abrazando fraternalmente a nuestras madres, hijas, hermanas, vecinas y compañeras de lucha, construyendo alrededor de ellas una trinchera que las convierta en intocables. Si la Justicia no actúa como es debido, los escraches, los señalamientos populares, la bronca organizada y autodefensiva debe allanar el camino para que no sigamos lamentando más violaciones, secuestros y muertes.

Al patriarcado y al machismo, a la lesbofobia y todas las lacras de la discriminación, también se las debe enfrentar con el esfuerzo de educar a nuestros hijos e hijas, a las y los adolescentes y jóvenes, en valores y en lenguaje antipatriarcal. No dejando pasar ni el más mínimo comentario que afecte o diferencie a una niña o a una joven por el hecho de serlo. Tomarnos el trabajo de exigir esto mismo en escuelas. colegios y universidades, practicarlo en los trabajos, donde el acoso se convierte muchos veces en violación.

Si no actuamos, si no nos sumamos con todo a esta alerta roja que escriben a diario las mujeres de nuestro pueblo y también de toda Nuestramérica, nos vamos a ir convirtiendo por omisión en cómplices de cada ataque que ellas sufran. El 19 todos con todas ellas.

El 19 de octubre: 13-14hs cese de actividades en los trabajos, ruidazo, cuelgue de banderas y salida a la puerta de los lugares de trabajo y/o estudio.

17 hs. Corte en Avenida 9 de julio con movilización desde el Obelisco a Plaza de Mayo


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Perfil del Bloguero
Periodista argentino en medios de prensa escrita y digital, radio y TV. Escritor de varios libros de temas de política internacional. Director del periódico Resumen Latinoamericano. Coordinador de Cátedras Bolivarianas, ámbito de reflexión y debate sobre América Latina y el Tercer Mundo.
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