La ruta para cambiar de verdad a México

Una cosa es considerar que la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de México (si ocurriese y no hay fraude electoral) será un paliativo; pero otra muy diferente es ser ingenuo y tragarse el cuento de que eso resolverá de facto la crisis de este país. Es necesario repetir una y otra vez, y cuantas veces sea necesario, que la descomposición que enfrenta esta nación no solamente se debe a la existencia de una “mafia del poder” y que esto se compondrá únicamente con un modo honesto de gobernar. Elegir en entre el mal jefe y el buen jefe es un espejismo en tanto que el problema de fondo es que mi salario no alcanza, que no me pagan prestaciones, que debo tener dos o más empleos para sobrevivir y que el dueño de la empresa está llevándose toda la plusvalía de lo que yo estoy produciendo. En efecto, hay que repetirlo sin cansancio: el mal de males de México es el capitalismo.

La ruta para cambiar de verdad a México

De hecho, es urgente advertir que el modelo de explotación está agudizándose toda vez que las oligarquías políticas y financieras que aquí operan, están acelerando en este preciso momento la liberalización de todos los sectores centrales de la producción nacional. Ya lograron que los energéticos pasen a manos privadas, y están por obligar al Estado a entregar a los monopolios capitalistas la administración de rubros vitales como los de la educación y la salud, al tiempo que continúan legislando para adelgazar hasta casi desaparecer toda herramienta legal que sirva a las y los trabajadores para defender sus derechos ante los tribunales, de todo intento de las patronales por pauperizar aún más el costo de su fuerza de trabajo. Estoy seguro que tal desgarre social no será detenido por López Obrador, cuya estrategia se enfoca dar dinero a los pobres con el excedente del combate a la corrupción.

¿Qué hacer, entonces?, es la pregunta que nos planteó Lenin desde principios del siglo veinte, dándonos él mismo la respuesta: organizar y emprender una política verdaderamente revolucionaria. En el caso mexicano, existe una vía de hechos y es precisamente a ésta a la cual quiero referirme.

Entre el cuatro y el siete de abril de este año, más de tres mil quinientos trabajadores de la armadora de autos Nissan – Civac, con sede en la ciudad de Cuernavaca, estado de Morelos (colindante al sur de la Ciudad de México), estallaron la huelga, obligando a la administración de la empresa a elevar en 4.5% su salario. La patronal ofrecía sólo un 3% de aumento, ante la demanda obrera de 5%. Al final, la presión del paro logró para los trabajadores una negociación a favor. Claro está que no todo ha sido tan sencillo para decidir parar la producción y ya. Detrás de esto existe un profundo trabajo de agitación que ha logrado vencer las estratagemas de la compañía, así como de sus representantes blancos, para conseguir un bloque sólido de defensa de los derechos laborales de este núcleo fabril, vía la huelga.

Tal labor de agitación fue realizada por cuadros del Partido Comunista de México (PCM), cuyo trabajo logró, prácticamente, consolidar un frente de resistencia al interior del Sindicato Independiente de Trabajadores de Nissan que redituó en un saldo a favor a partir de la huelga. Por eso es que en medio del ánimo político que observa que las cosas sí podrían ser diferentes con el simple y llano arribo de López Obrador a la presidencia, conversé con el responsable de la política obrera del PCM y además su segundo secretario general, Diego Torres, para revelar lo ocurrido en el paro de Nissan-Civac, toda vez que el paro de la producción –es decir, la detención del flujo de capital--, es la vía revolucionaria para atacar de fondo la crisis; de hecho, es la huelga y no una infinidad de marchas, lo que más duele a los potentados de este país (de ahí que impulsen con desesperación la liquidación del marco de derechos y prestaciones laborales).

“Previo a la huelga ha habido casi una década de agitación, propaganda, venta del periódico (El Comunista), etc. Pensamos que poco a poco ha ido elevando las miras y la conciencia de la base trabajadora entre las cuales se cuentan algunos comunistas. Pero sin embargo en el actual periodo -un periodo de profundización de la crisis, de insumisión, en el que la sociedad se escinde más y más en función del choque entre clases- los aprendizajes son más veloces.

“Desde unas semanas antes de la huelga estábamos enterados del emplazamiento, de la oferta de la empresa de 3.5% y sabíamos que se trataba de un choque ya latente. Lanzamos una tirada de 3000 volantes previos en el que recordábamos los retrocesos y golpes sufridos en los ingresos de nuestra clase a lo largo del último año por lo cual llamábamos a rechazar ese primer ofrecimiento como corriente al interior del sindicato. Posterior a ello una vez estallada la huelga lanzamos una tirada de 3500 volantes que buscaba reforzar la decisión de mantener la huelga, mostrando los datos duros que ilustran el grado de explotación en Nissan, contrastando la gran riqueza que generan en esas líneas de ensamblaje con la parte entregada como salario. Igualmente les hacíamos saber de la solidaridad de otros trabajadores y sectores oprimidos del pueblo en ésta y otras regiones.

“Como corriente al interior fuimos proponentes de mantener el ultimátum del sindicato, pero al conocer el sentir de la mayoría de la base trabajadora de deponer la huelga con una quinta oferta mejorada de la empresa, optamos por hacer un balance en general positivo y dárselo a conocer de manera pedagógica a los trabajadores con otra tirada de 3000 volantes.

“Desde el primer día de la huelga echamos a andar una maquinaria de solidaridad activa, recurrimos a colonias donde tenemos algún trabajo de masas, a sindicatos como el del INAH y del IMTA, la Confederación de Pensionados y Jubilados, a médicos y enfermeras, a colectivos de estudiantes y profesores universitarios, etc., lo mismo se boteó en algunas escuelas del Valle de México, en corredores industriales de Guadalajara, Baja California y Puebla, etc. Destacamos que el apoyo en especie colectado de esta manera superó en mucho el que bajo presión ofreció el comité sindical. Consideramos que el balance por ello es positivo.”

Buitre: ¿Cómo podría seguir construyéndose esa tarea en otros centros de trabajo, con objetivos revolucionarios?

Diego Torres: Estamos aún lejos de que la clase obrera adquiera plena conciencia de la necesidad de luchar por tomar el poder, ser ella la que gestione y legisle el poder político en México, de la necesidad de apropiarse de las fábricas, bodegas, plantas, tierras, bancos, etc., y echar a andar todo ese aparato económico para garantizar su existencia, para ser disfrutado colectivamente, para desarrollar todas las capacidades de nuestro pueblo, etc. Las futuras escaramuzas que tendrán que ver con recortes, con afectaciones por los acontecimientos internacionales, etc., serán usados para ilustrar esta necesidad y urgencia.

Buitre: ¿Qué experiencia arroja este paro a la clase trabajadora mexicana?

Diego Torres: En primer lugar, hay que destacar que es la segunda huelga en Nissan en un año, es decir que para los trabajadores de esta empresa ya está naturalizada e interiorizada la idea de que si en la negociación colectiva de la venta de su fuerza de trabajo ésta negociación no arroja condiciones mínimas aceptables para ellos retirar en masa la fuerza de trabajo, irse a paro, es una opción a la que se recurre sin miedo por la mayoría. Para los obreros en el corredor industrial donde está localizada la planta -la más grande del Estado de Morelos- se vuelve un referente ésta huelga que rompe el tope que pretendía empresa y gobierno local, ya que el referente previo más inmediato eran innumerables huelgas que arrojaron derrotas, despidos y que no dejaron atrás semillas de organización. Destacamos sin dar muchos detalles que trabajadoras y trabajadores de las plantas en los alrededores están considerando "hácer lo que los de Nissan". Para trabajadores del sector se vuelve un referente, a los pocos días se comentó sobre la auto-organización para la huelga -ya que es en contra del propio sindicato charro- vía redes de trabajadores de Audi en Puebla. Sin dar detalles obreros de otro par de plantas de la rama están en la idea de comenzar a organizarse en este mismo sentido.

La enseñanza más general es que inclusive para los intereses económicos, inmediatos, etc., es el camino de la confrontación el que arroja en el balance final siempre los mayores avances. Destaco que en Nissan Civac la base del Sindicato Independiente ha obtenido un sueldo que llega a los $419 diarios mientras que para esa misma empresa en Aguascalientes el sindicato colaboracionista y charro de la CTM ha obtenido un sueldo casi de la mitad $229.

Buitre: ¿Cómo podría constituirse en México una huelga general?

Diego Torres: Una huelga general es una excelente arma de la clase obrera y una importante forma de luchar por intereses que le son generales. No es sin duda la solución mágica a todo, pero su existencia real hablaría de una clase obrera unificada en los sectores estratégicos, concentrados y centralizados en función de sus intereses, presentaría a la clase obrera como una fuerza beligerante con capacidad de arrancar conquistas, sería un importante precedente para formas más avanzadas de lucha para solucionar el problema fundamental del Poder.

Para que esto fuese factible no basta lanzar la consigna -ya sea 30 o 40 veces lanzada en México durante los últimos años- hacer carteles, etc. Ni sostenerla como letanía en cuanta asamblea estudiantil, campesina, magisterial, de colonos, activistas, etc., haya --sectores que deben acompañar la lucha pero que propiamente no hacen ni podrían hacer la huelga--. Básicamente hay que comenzar con la mayor urgencia a agitar, propagandizar y organizar ahí donde esperamos y necesitamos que se den las escaramuzas, ahí en los sectores que tendrían que parar en tal huelga. En la industria automotriz, farmacéutica, electrónica, energética, petrolera, etc.

En la propaganda es necesario hablarle a la clase obrera de los temas candentes de nuestra época, la crisis, la guerra, de cada coyuntura importante como Ayotzinapa y las elecciones, e interpretárselo desde la posición que defienda sus intereses. En la agitación es necesario hacer el llamado a la acción, al paro, a la huelga, al abandono masivo de turnos extra forzados, a la solidaridad, a la movilización y denuncia, etc., en función de las demandas más sentidas; en esto no hay una receta. Lo organizativo implica chocar necesariamente con los aparatos de control sobre de la base trabajadora, si en Nissan hubo huelga y arrojó resultados positivos fue en función de que la mayoría de la base impuso esa decisión en Asamblea, fue gracias a la existencia de cierta democracia mínima. Sin duda en otros lugares implicará sindicatos de hecho y no de derecho, coaliciones, corrientes al interior, etc.

Hasta aquí mi conversación con Diego Torres, segundo secretario del Partido Comunista de México. Pero sobre lo que comentó concluyo que es iluso pensar que la solución a los problemas de este país se encuentra en lo electoral. La mera acción del sufragio es un paliativo que de hecho ni siquiera resuelve la falta de democracia. No. La crisis económica, social, política y hasta cultural que enfrentamos se deriva de una super-estructura donde vale más el dinero que la vida humana; donde se ha de salvar la vida de un enfermo sólo si éste paga su póliza médica; donde una industria petrolera británica puede imponer sus yacimientos sobre territorios que pertenecen a pueblos originarios y expulsarlos de sus hogares se oponen resistencia; y donde, para tal lógica, la participación del Estado se ha reducido a labores punitivas pues ha delegado en manos privadas la satisfacción de la seguridad y bienestar de la población, claro, siempre y cuando puedan pagar por tales servicios. Creo por tanto que la ruta para cambiar verdaderamente las cosas aquí, se haya en replicar en cada industria central lo que logró el PCM en Nissan-Civac.


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Perfil del Bloguero
Periodista, escritor y bloguero mexicano. Especializado en periodismo narrativo sobre contracultura, terrorismo mediático, movimientos sociales e insurgentes. Analista político sobre el polo comunista internacional y de países no alineados.

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