La localidad cubana de Caimanera es un auténtico bastión antiimperialista a pocos metros de la base militar usurpadora

Los autobuses que transportan a casi 200 delegados y delegadas del “V Seminario por la Paz y por la abolición de las bases extranjeras” serpentean la ruta que conduce desde Guantánamo hasta Caimanera,  pequeña población que tiene una involuntaria particularidad: estar desde hace más cien años a pocos metros del imperialismo más letal del planeta y a la vez ser el destacamento de autodefensa del pueblo cubano ante el usurpador estadounidense que ocupa la Base militar y cárcel de exterminio de Guantánamo.Cuando ya faltaba poco para llegar al punto indicado, la gratitud y afabilidad de los habitantes de ese entorno se demostraba como sólo saben hacerlo los hijos e hijas del pueblo de Cuba. Desde los tradicionales pioneros y pioneras (alumnos de colegios primarios) hasta grupos de pobladores portando las banderas de la estrella solitaria, aplauden y festejan a ambos lados de la carretera. Saludan con su mano levantada y muestran fervor ante la solidaridad internacionalista que vienen a traerle tantos visitantes amantes de la paz entre los pueblos.

La localidad cubana de Caimanera es un auténtico bastión antiimperialista a pocos metros de la base militar usurpadora

Caimanera ya está muy cerca, y la mejor señal de ello son los carteles con consignas. Son los mismos textos con los que a lo largo y ancho de la Isla, Cuba reemplaza la tradicional y molesta publicidad que se puede ver hasta el hastío en cualquier país occidental. “Nuestra mejor arma estratégica es la unidad”, dice uno, mientras que otro complementa: “El Partido es la mejor garantía para mantener nuestra unidad”, y eso es lógico porque todos los habitantes cubanos saben que si no fuera porque siempre se mantuvieron unidos ya hace tiempo que hubieran sido derrotados.

Y de pronto, junto con las primeras casas de Caimanera, aparece a la derecha un amplio espejo de agua y un pedazo irrenunciable del territorio cubano con la base yanqui emergiendo como un fantasma. De hecho, con prismáticos se pueden ver sus instalaciones, una torre con la bandera del invasor y también adivinar las celdas de tortura y siniestros castigos a los prisioneros con uniformes naranja que aún padecen allí bajo el manto de impunidad que esgrimen sus carceleros.

Sí, esa es la base que jamás Cuba dejó de reclamar y a la que Washington prometió cerrar en tiempos de Obama y como tantas palabras provenientes del Imperio, todo quedó en nada. Pero como señaló uno de los jóvenes habitantes de Caimanera: “ellos saben muy bien que jamás renunciaremos a lo que es nuestro y más temprano que tarde deberán ceder, como les ocurrió con nuestros 5 héroes a los que recuperamos movilizándonos y sensibilizando a los pueblos del mundo para que nos ayuden en el reclamo”.

Caimanera acogió este pasado sábado una fiesta, con gran parte de su población esperando a los activistas por la paz y llenando de entusiasmo todos los espacios de la plaza del pueblo, con niños y niñas portando un cartel que consignaba “Todo Guantánamo es nuestro”. Otra vez los gestos de agradecimiento por la visita culminaban en abrazos, aplausos e intercambio de sonrisas. Los delegados del Seminario que durante tres días deliberó en la Universidad de Ciencias Médicas de Guantánamo, desplegaron banderas de distintos países de Latinoamérica, y tampoco faltaron las de Palestina y Siria. Luego vinieron los discursos de bienvenida por parte de las autoridades locales y finalmente la lectura del documento final elaborado por los asistentes al Encuentro por la paz. En el mismo se apunta que es el momento de abolir las bases imperialistas en el mundo, también aboga por redoblar la solidaridad con Venezuela Bolivariana, con los gobiernos progresistas del continente y con el pueblo sirio y el de Palestina. En este último aspecto, también se lanzó un mensaje de apoyo a las presas y presos palestinos que cumplen una prolongada huelga de hambre en las prisiones israelíes.

Como reflexión final de lo visto en Caimanera, el enclave de avanzada cubano más próximo al enemigo imperial, puede destacarse el nivel de compenetración de sus pobladores en la reivindicación de su soberanía y la seguridad de que van a conseguir la victoria. Allí no había dobles discursos ni gente obligada a participar en el recibimiento ni tampoco compelidos a salir a la ruta para fingir alegrías que eventualmente pudieran no sentir. Todo lo contrario, el pueblo guantanamero como cualquier otro, bien pudiera haber manifestado ante tantos visitantes, entre los que había varios periodistas, cualquier mínimo gesto de disgusto o de protesta, si fuera cierto todo lo negativo que habitualmente propagandizan los medios hegemónicos sobre la situación cubana. Lo que sí se llevarán en su retina los delegados del Encuentro es que en Caimanera, como en toda Cuba, la población sigue dispuesta a respaldar una Revolución que es el motor fundamental de su crecimiento como personas y como colectivo.

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Perfil del Bloguero
Periodista argentino en medios de prensa escrita y digital, radio y TV. Escritor de varios libros de temas de política internacional. Director del periódico Resumen Latinoamericano. Coordinador de Cátedras Bolivarianas, ámbito de reflexión y debate sobre América Latina y el Tercer Mundo.
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