8 abril 2018
Fake news de Gran Bretaña y su caso Skripal vs. Rusia

Antecedentes: En pleno estallido del fantasmagórico caso del envenenamiento del desertor doble espía ruso Serguéi Skripal y su hija Julia, comenté: “Hasta hoy sin evidencias y con alegatos de ‘altamente probable’ que hasta un juez penal y venal de rancho desecharía”, lo cual fue endosado por la premier británica Theresa May a Rusia y ha valido la aparatosa expulsión masiva de una centena de diplomáticos rusos de la angloesfera y la Unión Europea (https://goo.gl/BzHpVX).

El espía ruso Serguéi Skripal en imagen de archivo de agosto de 2006, al atender una audiencia en la corte militar del distrito de Moscú.

Hechos: Boris Johnson, excéntrico ministro de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña, después de incriminar sin evidencias a Rusia de encontrarse detrás del envenenamiento fake, borró el tuit inculpatorio (https://goo.gl/GGPv2o). ¡Qué fácil!

Los restantes 26 países que se solidarizaron con las mentiras del gobierno de la atribulada premier Theresa May hicieron el ridículo con su masiva expulsión de diplomáticos rusos. El líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn –favorito para ser entronizado como próximo premier y cuya tercera esposa es mexicana–, arremetió contra las mendacidades de Johnson, que se merece un huevo en su cara por la declaración hecha a la televisión alemana (https://goo.gl/iZujHp).

Lo peor es que en lugar de ofrecer disculpas públicas a escalas doméstica e internacional –en particular a la ofendida Rusia–, Johnson escaló su vacua filípica contra el laborista Corbyn, a quien acusó de jugar la partida de Rusia, que inició el cierre de su programa de armas químicas en 1991 (un año después de la disolución de la URSS) y lo completó el año pasado, mientras Estados Unidos concluirá su prohibición hasta 2023.

Vasily Nebenzya, embajador de Rusia en el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas, comentó en forma sarcástica que existe un alto grado de probabilidad de que “los servicios de espionaje de ciertos (sic) países se encuentren detrás de la megaprovocación” y recordó las mentiras de los gobiernos de Gran Bretaña y Estados Unidos con las armas de destrucción masiva que sirvieron de pretexto para invadir Irak en 2003 (https://goo.gl/Bmed4F).

Por fortuna, Luis Videgaray, novato canciller del México neoliberal itamita, no siguió las imputaciones fake de Gran Bretaña/ Estados Unidos y se salvó de repetir sus previos errores garrafales: su intromisión en la política interna en Venezuela, su grotesca expulsión del embajador de Corea del Norte, su sumisión a Jared Kushner (yerno de Trump), etcétera.

El laboratorio británico de Defensa, Ciencia y Tecnología (DSTL, por sus siglas en inglés) en Porton Down –de 100 años de actividad con 3 mil científicos y un presupuesto anual de 700 millones de dólares– publicó que no se encontraba en capacidad de identificar la fuente precisa (¡megasic!) del agente nervioso de nombre ruso novichok fabricado por más de 20 países, incluyendo Estados Unidos y la misma Gran Bretaña–, que Rusia destruyó en apego a las directrices de la Organización de Prohibición de Armas Químicas (OPCW, por sus siglas en inglés).

Los multimedia rusos, que no están para nada mudos ni mancos, exhumaron el macabro historial de Porton Down: una historia sombría de un gobierno secreto de experimentación con humanoscomo preparación a la guerra de Gran Bretaña contra la URSS (https://goo.gl/AdyMUX). Porton Down fue la “encrucijada de Gran Bretaña de los ensayos de armas biológicas (sic) entre 1939 y 1989 (nota: fecha de la caída del Muro de Berlín), donde los “científicos del Ministerio de Defensa condujeron experimentos químicos (sic) con por lo menos 20 mil militares activos y más de 100 gérmenes secretos (sic) de pruebas de guerra”. ¡Uf!

Thierry Meyssan, director del portal galo Réseau Voltaire, expone las dos operaciones de falsa bandera del 12 al 14 de marzo que intentó lanzar Gran Bretaña mediante el crapuloso montaje Skripal y un ataque químico (sic) contra los rebeldes moderados (sic) de Al-Nusra/Al-Qaeda en los suburbios de Damasco, con el fin de provocar una guerra fría contra Rusia y así desorganizar la relección del zar Vlady Putin (https://goo.gl/cBXymW).

Hasta China protestó la “escalofriante (sic) expulsión masiva de diplomáticos rusos” –una manera grosera de comportarse– y exigió una investigación independiente que nunca aceptó Gran Bretaña: Este tipo de acciones no son más que una forma de acoso occidental que amenaza la paz mundial y la justicia cuando Occidente sólo es una pequeña parte del mundo y no es ni de lejos el embajador mundial que una vez fue (https://goo.gl/nqozet).

El alemán Willy Wimmer, anterior vicepresidente de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE, por sus siglas en inglés), arremetió contra Gran Bretaña, que se conduce como un Estado mafioso (sic) y explota la solidaridad europea(https://goo.gl/6RUAxq). Varios países europeos –como Irlanda, Luxemburgo, Austria y Bélgica– exigieron evidencias antes de lanzarse al vacío de la humillante expulsión de diplomáticos rusos.

Ahora resulta que el doble espía desertor ruso Skripal y su hija Yulia se han recuperado en forma veloz –ella ya se encuentra consciente–, lo cual arroja serias dudas sobre la toxicidad del gas nervioso aludido.

Gran Bretaña se olvidó de sus ilustres juristas, en la tradición del inconmensurable Tomás Moro, y ahora en Londres se es culpable hasta demostrar que se es inocente, contra la gran tradición humanista y civilizatoria del verdadero Occidente renacentista, que ha sido desfigurado por el financierismo neoliberal global cuando Gran Bretaña y Estados Unidos se hunden en una preocupante decadencia frente al ascenso irresistible de China y la parusía de Rusia en la era del zarVlady Putin (https://goo.gl/dhGPhf).

Abundan las incongruencias de Trump, quien quedó rebasado aparatosamente por el montaje Skripal de Gran Bretaña: por un lado, se defiende de que no existe colusión en medio del escándalo fake del Rusiagate y la persecución que sufre por el fiscal especial Robert Mueller y, por otro lado, ejerce sin miramientos su ametralladora de estériles nuevas sanciones contra Rusia.

Conclusión: Llama la atención la serenidad y el aplomo de Putin quien, si bien ha respondido a las expulsiones masivas –como ha replicado China al alza unilateral de aranceles en la guerra comercial de Trump–, no desea poner en riesgo el Mundial de Fútbol a dos meses de su inauguración.

¿Por qué se han intensificado las fake news y las mendacidades obscenas contra el zar Vlady Putin en fase de la parusía rusa? El coronel retirado Laurence Wilkerson, jefe de gabinete del general Collin Powell, ex secretario de Estado, aduce que la “aristocracia (sic) de Estados Unidos” desea conquistar Rusia debido a su vastedad territorial con las mayores materias primas del planeta (https://goo.gl/L3qpXo ). Ni más ni menos que el plan Brzezinski, quien deseaba balcanizar Rusia en varios pedazos (https://goo.gl/yxUnJg). El inconveniente es que a Estados Unidos y Gran Bretaña se les vino el tiempo encima desde el 1º de marzo, cuando Putin anunció sus invenciblesarmas nucleares hipersónicas que dejaron sembrado a Estados Unidos (https://goo.gl/6Vksf7).

Las fake news del pestilente montaje Skripal fueron detonados por Gran Bretaña el 4 de marzo, en el intermezzo del histórico 1º de marzo y la apabullante relección de Putin el 18 de marzo: ¡dos fechas que reconfiguraron al planeta!

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Perfil del Bloguero
Analista mexicano, de origen libanés, especializado en relaciones internacionales, economía, geopolítica y globalización. Es profesor en la UNAM y publica regularmente en periódicos como La Jornada y el El Financiero. Es un comentarista frecuente en medios internacionales de televisión como teleSUR, entre otros.
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