28 febrero 2018
El protector del pueblo se inscribió

Me refiero al Presidente Nicolás Maduro Moros, quien inscribió su candidatura para un segundo período, luego de suceder, por mandato expreso del pueblo, al Comandante Hugo Chávez, quien antes de morir nos pidió a los patriotas que eligiéramos a Nicolás Maduro como presidente de la República, atenidos a su liderazgo y don de gente del obrero chofer de autobús del Metro de Caracas, curtido en la lucha popular en las barriadas caraqueñas, en las lides organizativas del partido de la revolución venezolana, en las tareas del gobierno chavista junto al Comandante Chávez, en la primera Constituyente de 1999 y en la Asamblea Nacional (AN), para luego, formarse en la configuración del entorno mundial, como canciller de la República y vicepresidente ejecutivo.

El protector del pueblo se inscribió

Y desde que unánimemente, en enero del 2018, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) decidió proclamarlo como su candidato, al igual que hicieron los partidos políticos del Gran Polo Patriótico (GPP), los que pusieron a disposición todo su esfuerzo y apoyo, con todo el capital de prestigio e historia que los ha caracterizado en la historia republicana venezolana, para que Nicolás Maduro saliera al encuentro del Pueblo, a reelaborar y profundizar el plan de la patria 2019-2015, inspirado en el corpus de pensamiento, conceptos y praxis  socialista y bolivariana que nos trazó y legó el Comandante Hugo Chávez, en una gran movilización del pueblo, en donde todos los que teníamos aliento, voz y disposición, hicimos propuestas, críticas y recomendaciones, sin discriminación de clase alguna, en donde, además, es preciso recalcarlo,  ninguno de los empresarios beneficiarios de los dólares preferenciales a cuenta de ser un importante sector “supuestamente” “productivo”, jamás aportó una sola línea significativa, confiados ellos, en que siempre estarán considerados preferencialmente, porque este parasitario sector especulativo controla los medios y modos de producción, luego de diecinueve años de revolución. 

El caso es que se anunció el adelanto de elecciones que tanto exigían todos los sectores oposicionistas venezolanos, como la MUD (Verbigracia, Pre-Acuerdo que firmaron Julio Borges y su combo de pillines, para luego burlarse del anfitrión, al que le pidieron que fuese celoso depositario) y los extremistas de la derecha recalcitrante y agentes imperiales internacionales, como Luis Almagro en la Organización de Estados Americanos (OEA), entre otros fantoches, como el Grupo de Lima, el combo de expresidentes corruptos, pero, ahora reculan y rechazan, en medio del más terrible contexto económico que ha arruinado a la clase trabajadora y nos está –literalmente- matando de hambre, con el desabastecimiento programado, la hiperinflación provocada y calculada (jamás inducida, como pretenden hacer ver, para no ponerle nombre ni apellido a los causantes y difuminar las causas y culpas), el contrabando de extracción hacia Colombia, Brasil e islas caribeñas, mercado sucio de dólares con hipervalorización impuesta mediáticamente y monopolio de divisas desde fuera de la nación venezolana (no desde el Estado, como pretenden hacer ver los medios de la palangre), el bachaqueo de cuello blanco y el vecinal, la anarquía de precios impuestos por productores, importadores, intermediarios y comerciantes formales e informales, quienes no son controlados, ni sancionados,  por absolutamente nadie del gobierno revolucionario, más el terrorismo físico, asesinato selectivo de chavistas a los que nos han expuesto en las barricadas de muerte y de terror, llamadas eufemísticamente “guarimbas” y porque no aparecen tipificadas en el Código Penal venezolano, es mucha la gente, el pueblo humilde, la clase emancipada de profesionales que ahora estamos estancados y arruinados, los  que a pesar de todos los pesares, expresan que: “sin lugar a dudas, vamos a votar por Nicolás Maduro como presidente de la República Bolivariana de Venezuela”. 

En estas aparentes paradojas, entre lo que está sucediendo, en la diacronía  comparada del 2018, del terrorismo económico a la elección de Nicolás Maduro, al terrorismo de Estado y del sector privado contra el pueblo en 1989 y a los anteriores, la raíz diferenciadora está entre lo que sucedió el pasado 27 de febrero del año 1989 (27-F) y los días y meses subsiguientes con la rebelión del pueblo arrecho por el hambre que nos impusieron los ricos en esa fecha, en complicidad con la clase política gobernante de esa época, ante lo que está sucediendo, ahora, en este año 2018, con la rebelión de los ricos, que nos están destrozando económica, material y alimentariamente, podemos ver, objetivamente, que las condiciones son otras y el nivel de maduración de racionalidad y madurez política se han elevado, aunque no dejan de representar un peligro muy grave, porque la derecha no tendrá miramientos en agudizar el terrorismo económico y el hambre del pueblo, incitando al odio e irracionalidad contra Nicolás Maduro, a quien los medios privados y la lógica simplista y elemental, tienden, abiertamente, a atribuirle la culpa de la miseria económica de la familia venezolana, pese a todos los programas, medidas, acciones y bonos que Nicolás Maduro Moros ha apelado para proteger al pueblo, aunque hay medidas de protección al pueblo, que son más profundas y no son publicitadas, ni perceptibles a primera vista.

Y pese a todos los pesares,  para no ser complaciente escribidor de loas y con la mirada atenta en nuestras debilidades como pueblo, aunadas a las debilidades del gobierno que preside Nicolás Maduro, no puedo ser mezquino en identificar algo que, en carne propia, una vez me expresaron tres profesores de la Universidad Simón Bolívar (USB), controlada por el Opus Dei y la derecha más fascistoide enquistada en universidad alguna, en donde me había lanzado como candidato a un cargo gremial de los profesores y estos tres personajes me dijeron que detestándome como me detestaban, siendo diametralmente opuestos a mi ideología y no soportándome en lo  personal, ellos y muchos otros votarían por mí, por las siguientes razones: porque yo decía la verdad, defendía los intereses de los agremiados sin discriminarlos y era como un perro de presa que no soltaba, ni rehuía de los problemas. Eso me garantizó el triunfo de dos períodos consecutivos de gestión y servicio, en el que los profesores fueron los protagonistas de sus fines y demandas gremiales, entre los que me estimaban y los que no me querían, pero que yo les era necesario por elemental utilitarismo o conveniencia.

En el caso de Nicolás Maduro, escucho por doquiera, entre los pobres y los humildes que votarán por él, el próximo 22 de abril, porque Nicolás Maduro es el “protector del pueblo”, contra esa clase de mercachifles y ladrones que nos han destrozado la economía. Y, en medio de críticas agudas, profundas, agrias y dolorosas, porque muchas tocan a funcionarios y ex funcionarios chavistas, ex dirigentes o pseudodirigentes chavistas, en igual medida que a opositores, el pueblo, llano y sencillo, en su mayoría, espera de Nicolás Maduro, la concreción del revanchismo en toda su expresión, contra esa burguesía parasitaria y esos mercachifles causantes de nuestra ruina económica, tanto como lo fue el Comandante Hugo Chávez, llegado el momento oportuno, que tendremos luego de las elecciones presidenciales

Otros, químicamente opositores, prefieren que Nicolás Maduro siga siendo el Presidente, aunque no lo quieran y lo desprecien en lo personal, porque éstos no quieren a los corruptos de la IV República, ni a sus carcamales, no quieren al sifrinaje inepto y no quieren a ningún mesías que no fue capaz de gobernar un Estado, sino que se enriqueció a costas del Pueblo y sirviendo a la burguesía, cual perrito de quinta Eso dicen en su coloquial oralidad. Otros, más irracionales y  disociados psicóticos, fantasean con que el terrorismo económico terminará mágicamente, si echan a Nicolás Maduro del gobierno y a todos los chavistas, cual síndrome de Jonás

Al igual que en esa expresión llana del pueblo, si se intenta organizar un corpus de ideas en torno a las debilidades y fortalezas de lo que ha sido el actual del gobierno y la revolución bolivariana, socialista y chavista, bajo la conducción de Nicolás Maduro, en constante asedio y traiciones, podremos reconocer, entre otras cosas, que: 
- pese a la corrupción de chavistas y falsos revolucionarios en el gobierno, en sociedad con los corruptos opositores que con ellos se han lucrado, también hay mucha gente honorable y chavista, alineada con Nicolás Maduro para enfrentar esta crisis moral y latrocinio contra la riqueza y patrimonio de los venezolanos; 
- aunque Nicolás Maduro le ha brindado la oportunidad de gobernar y servir a tantos jóvenes que no han valorado esta muestra de confianza y se han cretinizado, con riqueza súbita, desprecio por el Pueblo, promoción de pérdida del fervor chavista, desprecio por los pobres y despotismo, incultura política e ignorancia supina en las bases fundamentales de lo que significa ser “socialista” de manera científica, también hay otro grupo de jóvenes, muchachas y muchachos que modestamente, han asumido el socialismo bolivariano y chavista como forma de vida en sus funciones y cargos, amén de que en las bases del PSUV y del GPP, este sector ha crecido y ha emergido como producto de la conciencia del clase; 
- a pesar de que el bloqueo económico internacional nos está estrangulando como Pueblo y las lacras de la especulación, usura, contrabando, ralentización y desabastecimiento programado no han sido combatidos en la cotidianidad de los ciudadanos, también es cierto que las medidas macroeconómicas que está aplicando Nicolás Maduro, entre ellas, enfrentar en dumping petrolero con el fracking de EE.UU. y España, buscar alternativas al bloqueo financiero internacional, han sido efectivas en el reimpulso económico a mediano y largo plazo, que después del 22-A tendrán su efecto inmediato, junto con otras medidas ejemplarizantes contra el terrorismo económico que vendrán luego de despejado el camino político y como efecto de las anteriores medidas, que han revaluado el petróleo venezolano en el mercado internacional, le han abierto nuevos mercados fuera de EE.UU. y con el surgimiento del Petro en petróleo y oro, se apunta hacia un crecimiento económico sostenido, que debe empezar a dejar al sector privado que camine con sus recursos sin parasitar al Estado y debe preocuparse por recuperar la  microeconomía de cada ciudadano y de la familia venezolana, más allá de las medidas puntuales de protección del pueblo, que nos lleve a la dignidad que el pan que nos comemos (sin hacer colas inhumanas),  el pantalón de calidad con el que nos vestimos y el viaje de placer que nos demos, sean producto del salario ganado y trabajado dignamente,  retomando las bondades del bienestar y confort que los más inermes y los más pobres experimentaron a partir del primer gobierno de Hugo Chávez  y que esa derecha terrorista nos arrebató con la complicidad de choros en el gobierno y de bobotes que no hicieron, ni han hecho nada para defender al Pueblo desde los puestos y cargos que han ocupado y siguen ocupando.

Por otra parte, si se observan las candidaturas no inscritas pero comprometidas en la tarea de derrocar a Nicolás Maduro, más las otras  candidaturas de los inscritos ante el Consejo Nacional Electoral (CNE), ninguna de ellas, presenta ningún plan para la Patria, para el Pueblo, sino que no pasan de ser más que un recetario del Fondo Monetario Internacional (FMI), lo que todos conocemos como el llamado “Acuerdo para la Transición”, a cambio de billetes verdes para los supuestos nuevos gobernantes, cuyos fines son su enriquecimiento individual, vendiendo a pedazos las riquezas  nacionales y los recursos de todas y todos los venezolanos, al tiempo que calculan mostrar un falso estado de bienestar social que solo volverá a ser el de la burguesía, el de los ricos, con las migajas acostumbradas para la llamada en sus términos, “clase media”. Total: la esperanza del pueblo, de la mayoría de los venezolanos, está depositada en Nicolás Maduro Moros. “Que nadie se equivoque”.

Prof. Luis Pino
@l2pino2


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Perfil del Bloguero
Nacido en Mérida, Venezuela.Narrador y ensayista. Activista político de base, del PSUV. Comunicador de Calle del SiBCI, No. 16004.Profesor universitario e investigador de fenómenos sociales y del habla espontánea.Profesor en Lengua Materna; Magister Scientiae en Literatura Iberoamericana; Doctor en Ciencias Sociales.

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