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4 agosto 2019
El narcotráfico en la geopolítica del capital

Para nadie es secreto que los gobiernos de Estados Unidos han utilizado el tráfico de drogas hacia su propio país como una herramienta para llevar adelante sus políticas imperiales. Desde el caso Irán-Contras hasta el crecimiento descontrolado de la producción de amapolas en Afganistán, los militares y la inteligencia norteamericanos utilizaron este mortal negocio como fuente financiamiento y como arma de expansión y dominación.

El narcotráfico en la geopolítica del capital

La CIA y la DEA, han mantenido contactos y negocios con los carteles de la droga, y han servido para organizar importantes redes de lavado de activos, que llega hasta Wall Street, e involucra al sacrosanto sistema bancario mundial. El dinero del narcotráfico fluye como “sangre” en el sistema circulatorio del capitalismo mundial.  No existe movimiento de narcóticos, trata de personas o tráfico de armas que estos señores ignoren, ni dinero que provenga de ellos que esté fuera de la estructura financiera mundial.

Y si el dinero está marcado por el tráfico, también lo está la política. Porque los Estados Unidos, igual que lo hicieron con los derechos humanos, se autonombraron juez universal, sobre quiénes son los buenos y quiénes los malos en el mercado de las drogas. Por eso no es sorprendente que Colombia sea su mayor aliado en la región, como tampoco será sorpresa para nadie que el gobierno sionista de Israel esté metido en el tráfico de estupefacientes en muchos lugares del mundo.

En Honduras, se produjo un Golpe de Estado Militar el 28 de junio de 2009, del cual no hemos investigado suficiente, pero que atinamos a pensar que el mismo fue el resultado de una conspiración desde los Estados Unidos contra la integración latinoamericana, y, especialmente, contra la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América. Pero no solo sucedió eso, el factor narcotráfico está omnipresente en la etapa post golpe.

Recién ayer, salió a luz el documento de alegato inicial de la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York, en su caso contra Juan Antonio Hernández, en el que se señala al jefe del régimen hondureño, Juan Orlando Hernández como pieza clave en una amplia operación de narcotráfico, que, además, trajo como resultado, entre otros, el incremento de la violencia, y la brutalidad de esta en la Honduras de los golpistas. Además, involucra al expresidente Porfirio Lobo Sosa, con un rango similar, así como a ministros, diputados, funcionarios públicos, y altos cargos militares y policiales.

Según el documento, Lobo habría llegado al punto de ordenar la movilización de tropas regulares hondureñas a la frontera con Guatemala, con el propósito de preservar los intereses de un cartel específico. En esa época, Juan Orlando Hernández se desempeñaba como presidente del Congreso Nacional, y, siguiendo la trama, todo su Partido Nacional utilizó fondos del narcotráfico (también fondos del saqueo de instituciones del estado como el Seguro Social) para la campaña electoral de 2013, que terminaron “ganando” por el primero de dos fraudes perpetrados hasta la fecha.

Según fuentes confiables, este alegato del fiscal neoyorquino, fue demorado largo rato por presiones del Departamento de Estado de Mike Pompeo, cuya misión ha sido hasta ahora sostener al debilitado régimen de Juan Orlando Hernández, con el fin de garantizar sus posiciones en la guerra abierta contra Venezuela, Nicaragua y Cuba. De hecho, el mismo Departamento de Estado y el Comando Sur se han encargado de advertir a Hernández sobre los movimientos de su Departamento de Justicia. Más aún, es a iniciativa de ellos que se han organizado sendas campañas para aligerar la carga de la tormenta desatada por las revelaciones del fiscal neoyorquino.

Justo en un intento, burdo, por cierto, por aliviar el vendaval, un diario local de extrema derecha, y estrechamente vinculado al Golpe de Estado en 2009, publicó una nota esta semana, con lujo de amarillismo, sobre un supuesto soborno hecho por un Capo a Manuel Zelaya Rosales, expresidente derrocado. Al leer el documento de la fiscalía, el mismo representante del Estado gringo, argumenta que “el capo dice que NO pago el soborno, porque no creía que ese candidato ganaría las elecciones en 2005”, Aún con la clara declaración del acusado, el fiscal opta en su alegato por decir que no le cree.

Al examinar el documento de 32 páginas, el mismo fiscal despotrica contra miembros del gobierno bolivariano de Venezuela y contra las FARC, en una construcción claramente política, diseñada contra la izquierda latinoamericana. Esto como preludio al “infierno” que teóricamente se desataría por las acusaciones más contundentes contra el bipartidismo hondureño.

Los Estados Unidos son a su vez el mayor patrocinador del narcotráfico en el mundo, su mayor beneficiario, y a la vez dirige la red ideológica para erigirse en juez mundial contra los narcos que no son sus amigos (o lo que es peor, acusar a quien quieran de sus propios crímenes).

Pocas semanas después del Golpe de Estado, en julio 2009, Juan Antonio Hernández, hermano de Juan Orlando y preso en Nueva York, se reunió con un futuro ministro de defensa, y le comento que “el golpe mejoraba ostensiblemente las posibilidades de ganar las elecciones y obtener la protección de su partido Nacional, y sus líderes (Porfirio Lobo Sosa y Juan Orlando Hernández), para continuar sus negocios exitosamente”. Esto lo afirma el mismo documento de la fiscalía neoyorquina.

Entonces, básicamente los Estados Unidos urdieron el Golpe de Estado contra José Manuel Zelaya como punto de partida de la contraofensiva continental conocida como “restauración conservadora”, e instalaron al narcotráfico en la conducción del país. A partir de eso, Honduras se convirtió en el “hermanito” de Colombia e Israel. A partir de eso se formó el triángulo que ha servido de punta de lanza para la agresión reaccionaria de toda esta década en el continente. Además, crearon un esquema ideológico que equipara la corrupción, con el narcotráfico, como presuntas fuentes de nuestras desgracias, y se omite la intensa presencia de dinero sucio en el sistema financiero internacional, así como los efectos catastróficos del neoliberalismo en una economía improductiva. No es casual que, en Honduras, el único negocio que progreso después del Golpe fue el capital financiero (a la par del sicariato, la extorsión, el tráfico de personas).

Sobre la política interna de Honduras, la prensa se ha dedicado a generar la idea de que los “últimos tres presidentes” están manchados por el narcotráfico, con el fin de conjurar el inminente ascenso de la izquierda al poder, frente a la debacle del bipartidismo golpista. Es improbable que los Estados Unidos pretendan remover a Hernández, al menos mientras no tengan un sustituto confiable, y, sobre todo, cuando hayan eliminado la posibilidad de una Honduras, independiente, soberana y latinoamericana.

Por otra parte, en Honduras se ha puesto en práctica la táctica de abrir escándalos que se van “normalizando” con el tiempo. Ellos pueden buscar que este destape, termine siendo nada más una capa más de defensa para la ya deformada imagen de Hernández y la dictadura oligárquica que lo sostiene. Por supuesto, todos estos argumentos funcionan bajo el presupuesto de que las masas tienen valor CERO.

Sin embargo, el movimiento social hondureño ha madurado mucho, y tiene acumulada una experiencia de confrontación considerable, que seguramente incidirá de manera definitiva en el desenlace de esta etapa oscura de nuestra historia, iniciada hace una década. Es fácil anticipar el incremento de la inestabilidad social en los próximos días, a la par de una intensa movilización popular

El peso del narcotráfico en la geoestrategia imperial, en la política y en el sistema capitalista es innegable, y, como tema, debe ser abordado por nuestros pueblos, para enfrentar a este enemigo sistémico, cuya corrupción no conoce ni escrúpulos ni principios.


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Perfil del Bloguero
Licenciado en Matemática e Investigador Social. Escritor y Analista autodidacta. Colaborador de teleSUR y otros medios digitales. Censurado en su país, Honduras (por medios y por lectores). Actual Secretario de Relaciones Internacionales del Partido Libertad y Refundación, LIBRE.

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