El cartel de Lima en Ottawa y la libertad de prensa en Canadá | Blog | teleSUR
10 febrero 2019
El cartel de Lima en Ottawa y la libertad de prensa en Canadá

En la declaración final de la reunión del cartel de Lima en Ottawa, el pasado 4 de febrero de 2019, entre otros puntos leemos lo siguiente: “Urgen el restablecimiento de la plena libertad de prensa, el fin de la censura y la normalización del funcionamiento de los medios de comunicación cuya operación ha sido arbitrariamente impedida por el régimen de Maduro”.

El cartel de Lima en Ottawa y la libertad de prensa en Canadá

El Gobierno del Partido Liberal de Justin Trudeau, sin embargo, negó el acceso a teleSUR y a otros medios para esta reunión en Ottawa: “Gracias por su interés en la 10ª Reunión Ministerial del Grupo de Lima en Ottawa. Por medio de este correo deseamos hacerle saber que su medio NO ha sido acreditado. Cordiales saludos, Equipo de medios, Ministerio de Asuntos Exteriores, Comercio y Desarrollo de Canadá".

Su Gobierno habla de democracia para Venezuela pero no reconoce la posición de millones de trabajadores sindicalizados, activistas sociales y políticos en Canadá, tampoco y en otros países en contra de la política intervencionista pro-Trump hacia Venezuela y en apoyo al derecho de este país a su soberanía y auto- determinación.

Después de pasar dos días en Caracas, el 3 y 4 de febrero, donde participé en un encuentro semiprivado con el Presidente Maduro, esta es mi impresión. La situación en Caracas es opuesta a la presentada en los medios corporativos internacionales de Estados Unidos, Canadá y otros países de occidente. Hay calma, no hay gente muriendo de hambre, no hay violencia. No quiere decir que no haya una crisis económica, pero ésta es causada principalmente por las devastadoras sanciones económicas y las amenazas que Estados Unidos ha impuesto a Venezuela durante los últimos años. Las sanciones y las amenazas iniciaron bajo la administración de Obama, en marzo de 2015, y han sido seguidas por Trump y otros.

Vayamos al meollo de la cuestión. Ya han sido publicados muchos valiosos artículos en teleSUR acerca de la legítima elección de Maduro en las pasadas elecciones de mayo de 2018, por una parte y, por otra, acerca de la violación de las leyes venezolanas e internacionales, incluyendo la de Naciones Unidas al “reconocer” su hombre en Caracas. El principal problema ahora es el derecho de Venezuela a su soberanía y a elegir su propio camino, sin injerencia extranjera, independientemente de cualquier otra consideración. Más aún, dentro de esta óptica, la principal realidad −ignorada por los medios de comunicación internacionales es la unión cívico-militar como un componente clave de la democracia venezolana. Esto no se reconoce, ya sea por ignorancia o por simples espejismos, como quienes buscan eliminar la Revolución Bolivariana saben muy bien que esta unión es justamente lo que bloquea su plan.

Aunque no era la primera vez que escuchaba a Maduro, su charla del 4 Febrero en esa reunión semiprivada con venezolanos e invitados extranjeros constituyó un argumento decisivo. Me impactó. Entre otros puntos, describió en detalle cómo él y otros líderes (a quienes también conocí brevemente en aquella reunión) han estado trabajando y aún siguen haciéndolo para organizar e inspirar −y a su vez inspirarse− todas las secciones de las fuerzas armadas en todo el país, desde los pilotos, pasando por la marina y el ejército, hasta la milicia popular. Señaló que esta unión cívico-militar se ha venido desarrollando en el país durante varias décadas. Más reciente en el espíritu del 4 de febrero 1992 ya era la unión cívico-militar, y el momento en el que mejor quedó demostrado fue el 13 de abril de 2002.

¿Qué es la unión cívico-militar?

El Comandante Chávez dice haber entendido la alianza cívico-militar en el pensamiento político del líder venezolano Fabricio Ojeda, intelectual, guerrillero y mártir, que en su libro La Guerra del Pueblo, de 1966, afirmaba lo siguiente:

"La base antifeudal y antiimperialista de nuestro proceso revolucionario plantea un género de alianzas que está por encima del origen del credo político, de la concepción filosófica, de las convicciones religiosas, de la situación económica o profesional y de la afiliación partidista de los venezolanos. El enemigo común, su fuerza y su poderío, reclaman una lucha unitaria para vencerlo… Son proclives para luchar por la liberación nacional las siguientes fuerzas: los obreros y campesinos, la pequeña burguesía, los estudiantes, intelectuales, profesionales, la mayoría de los oficiales, suboficiales y soldados de las fuerzas armadas de aire, mar y tierra".

En esta visión de Fabricio Ojeda, que compartía el Comandante Chávez, todos estos sectores civiles y militares tienen una vocación: conformar una verdadera alianza nacional revolucionaria (Ramonet, I., 2013).

Si bien Maduro declaró en su discurso del 4 de febrero que su gobierno está dispuesto a participar en cualquier esfuerzo de mediación, también hizo evidente que Venezuela está dispuesta a defender su país: “ni un soldado Yanqui entrará a Venezuela”, afirmó

La amenaza de la intervención militar encabezada por Estados Unidos es más real. La cuestión es la siguiente: no a la intervención militar en Venezuela y, en el peor escenario, apoyo total al derecho de Venezuela a defenderse. Las encuestas en Europa y en otros países apoyan esta posición, mientras que los principales sindicatos en Canadá están formulando declaraciones de rechazo a la posición pro-Trump del Partido Liberal de Justin Trudeau y están teniendo lugar manifestaciones en Estados Unidos, Canadá y muchos otros países.

El 4 de febrero, el gobierno de Justin Trudeau acogió el llamado Cartel de Lima en Ottawa. El comunicado oficial reafirmó su apoyo a la posición de Trump sobre Venezuela, consistente en la injerencia extranjera en los asuntos internos de ese país con el apoyo total de sus títeres, como el autoproclamado presidente. La posición del gobierno de Justin Trudeau constituye un cambio (en el sentido negativo del término) de una importancia histórica en la política exterior canadiense, incluso al interior de su propio Partido Liberal.

En contraste, por ejemplo, con ocasión del décimo aniversario de la guerra de Irak (marzo de 2013), en una entrevista acerca de la posición de Canadá en la que manifestó NO apoyar la guerra de Irak, el ex Primer Ministro del Partido Liberal Jean Chretien, declaró a la CTV (Canadian National News Network):

"Sin duda, fue una decisión muy importante. De hecho, fue la primera vez que tuvo lugar una guerra en donde estuvieron involucrados británicos y norteamericanos, sin la participación de Canadá. La medida contribuyó además a afirmar la independencia de Canadá en la escena internacional", afirmó. "Desafortunadamente mucha gente piensa algunas veces que somos en el Estado número 51 de Estados Unidos. Ese día quedó claro que no lo somos".

Chretien afirmó que se negó a comprometerse con una acción militar en Irak sin una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. Dijo que Canadá siempre ha seguido a la ONU y que ha intervenido en otros conflictos cuando se le ha solicitado.

Chretien dijo además que no estaba convencido de que Irak tuviese armas de destrucción masiva, amenaza que alimentó el apoyo para la invasión a ese país, encabezada por Estados Unidos, y que resultó ser cierta.

Chretien también abordó el tema de su visita a Venezuela la semana pasada (marzo de 2013) para asistir al funeral del presidente Hugo Chávez. Afirmó que asistió porque conocía a Chávez personalmente y nunca tuvo ningún problema con el controvertido líder, aun cuando no estuvo de acuerdo con él en muchas cosas. Además, con ello quiso mostrar su respeto por el pueblo de Venezuela.

“‘Él contaba con el apoyo del pueblo y fue amado por los pobres de su país. Fue una especie de Robin Hood", dijo Chretien.

El Primer Ministro Stephen Harper [del Partido Conservador de Canadá] enfureció a la administración venezolana con un comunicado en el que expresó que esperaba que el país pudiese tener un "mejor y más brillante futuro" después de la muerte de Chávez.

Chretien dijo que las autoridades venezolanas estuvieron "muy, muy complacidas" al verlo en el funeral, puesto que estuvieron "muy inconformes" con los comentarios de Harper.

Recordemos lo que todos saben en Cuba y América Latina: el mismo padre de Justin Trudeau, siendo Primer Ministro del Partido Liberal de Canadá, fue a Cuba cuando se sentó al lado de Fidel Castro en junio de 1976 y en una reunión pública, gritó “¡Viva el Primer Ministro Fidel Castro!”, y adoptó otras posiciones independientes de Estados Unidos.

Para los pueblos del Sur (como ahora lo reconoce la mayoría del pueblo canadiense), al igual que cualquier otra familia en cualquiera sistema, las relaciones familiares y las características cambian. Con respecto a las relaciones exteriores, Justin Trudeau no es en absoluto como su padre.

Justin Trudeau está del lado equivocado de la historia. Antes de que sea demasiado tarde, debería desistir de su política y en lugar de ello, oponerse a la intervención de Estados Unidos que, por su propia naturaleza, incluye la opción militar, con todas las trágicas consecuencias que ello conllevaría.

En cuanto a Trump, debería tomar muy en serio la tradición revolucionaria cívico-militar de la Revolución Bolivariana. Nadie desea una confrontación, pero Estados Unidos perderá y Trump deberá endosar esta pérdida como parte de su patrimonio. ¿Vale la pena la fidelidad de John Bolton y de los otros superhalcones?. 


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Perfil del Bloguero
Arnold August, periodista y conferencista canadiense, es el autor de los libros Democracy in Cuba and the 1997–98 Elections (1999), Cuba y sus vecinos: Democracia en movimiento (2014) y Relaciones Cuba-EE.UU: ¿Que ha cambiado? (2018). Es un colaborador de teleSUR. Twitter: @Arnold_August FaceBook: Arnold August. | | | Arnold August is Canadian author and journalist. His books include Democracy in Cuba and the 1997-1998 Elections (1999), Cuba and its Neighbours: Democracy in Motion (2013) and Cuba-U.S. Relations: Obama and Beyond (2017). He is a collaborator of TeleSUR. Follow him on Twitter: Arnold_August and FaceBook. www.arnoldaugust.com

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