23 marzo 2018
¿De ganar Petro la presidencia con qué Congreso tendrá que gobernar?

En un artículo anterior se preguntaba, ¿Qué pasaría si a la presidencia de Colombia llega el gobierno del cambio, podrá gobernar?

¿De ganar Petro la presidencia con qué Congreso tendrá que gobernar?

Dos grandes bloques políticos se disputan la presidencia. El bloque dominante, continuísta y tradicional de derecha; y el bloque alternativo de centro-izquierda por el cambio.

Con base en la conformación del Congreso el bloque continuísta suma 78 senadores de 108, es decir el 72%, entre Centro Democrático (19), Cambio Radical (16), Conservadores (15), Liberales (14) y partido de la U (14). Y el bloque del cambio 29 senadores, el 27%, entre Verdes (10), POLO (5), FARC (5) Decentes (4) MIRA (3), Indígenas (2)

Como en el Senado, los ganadores de la Cámara de representantes son los partidos continuístas. Liberal con 35 curules, CD con 32, CR con 30, la U con 25, Conservador 21, Alianza Verde 9, FARC 5 por acuerdo de paz, MIRA 1, Polo 2, Opción Ciudadana 2, Lista de la Decencia 2.

Los continuístas suman 143 Representantes (87%). Las fuerzas del cambio, suman 20 escaños (17%).

¿Qué cambia en la configuración y correlación de fuerzas del parlamento, cuando los partidos que representa el continuísmo obtienen el 72% del Senado, y el 87% de Cámara de Representantes?

Muy poco, la correlación de fuerzas tiene una composición clara a favor del continuísmo que cuenta con la mayor representación en un Congreso que ha dominado históricamente, aunque con variaciones y novedades que es importante señalar y que pueden leerse como si algunos congresistas simplemente hubieran pasado de un partido a otro por identidad ideológica o por oportunismo político.

Temas como la implementación de los acuerdos, la defensa de la paz y la mesa de diálogos con el ELN divide al bloque continuísta, entre quienes lo quieren “hacer trizas” y quienes lo defienden. Sin embargo, es posible que Liberales, algunos de la U y Conservadores hagan acuerdos con el bloque del cambio, que está en una situación completamente minoritaria, para defenderlos haciendo realidad la conocida tesis de que la política es dinámica y cambiante.

La actual configuración del parlamento ha llevado a algunos a sostener que no hay una fuerza hegemónica que se pueda imponer, lo cual facilita un proceso política tal que permite cierto margen de maniobra, consensos y acuerdos en diferentes temas, pero nunca más allá como para discutir el modelo económico neoliberal que ha impactado negativamente en las condiciones de vida de millones de familias, ni los TLCs, ni la política extractivista, ni la protección del medio ambiente, ni la forma como se diseña y gestiona el Presupuesto General de la Nación, ni el modelo educativo, ni de salud que seguirán sin modificaciones sustanciales. No obstante, es posible que se hagan nuevas leyes contra la corrupción y se establezcan penas mayores para los corruptos.

Bajo un escenario como el que acaba de conformarse, ante la correlación de fuerzas y factores reales de poder que lo constituyen es casi imposible para un gobierno con un programa que plantee reformas y cambios sustanciales como lo propone Petro, que pueda llevarlas a cabo sin alianzas. Porque no contaría con la mayoría para ejecutarlo, y por el contrario solo encontraría oposición y hostilidad hasta desgastarlo con el fin de no dejarlo gobernar.

Habría que preguntarse si entre los que apoyarían un gobierno y un programa para el cambio, y aquí también hay problemas, estarían sólo los Decentes o todos los de la Alianza Verde, del POLO, MIRA, la nueva Fuerza Alternativa y FARC,lo cual es improbable. Para que fuera así, es porque comparten la idea del Estado de bienestar y la distribución democrática de la riqueza, que ningún otro candidato se atreve siquiera a mencionar en los debates porque son seguidores del neoliberalismo.

No hay que hacerse ilusiones sino prepararse para uno de dos escenarios, Petro presidente con un Congreso donde domina la mayoría del bloque continuísta que no le dejará gobernar. O Duque/Vargas, la expresión de la extrema derecha colombiana en la presidencia tratando de volver a un modelo de Estado como el que hizo Alvaro Uribe por 8 años de guerra y terror, falsos positivos, represión, y gabelas para el gran capital; sumado a los dos gobiernos de Santos, que como bien ha dicho termina su mandato con un objetivo cumplido: la guerrilla FARC desarmada y desmovilizada y los acuerdos a medio cumplir y lo poco alcanzado en veremos.

Dos escenarios en que el movimiento social a nivel nacional tiene que prepararse para una sola cosa: la movilización y la lucha. En el escenario primero, para defender el programa de gobierno de Petro presidente; y en el escenario segundo, para defenderse de otro gobierno continuísta (Duque/Vargas) que tiene como objetivo no solo “hacer trizas” unos acuerdos que escasamente se han cumplido, sino retrotraernos a un pasado reciente de ingrata recordación por la inmensa tragedia humanitaria que causó. Ni que decir de cómo cambiarán las condiciones de vida de más de 25 millones de pobres.

Esperanzador el presente para un movimiento social, fundamentalmente urbano, que realmente no ha tenido su fogueo, salvo el que en los últimos años y de base social principalmente campesina, afro e indígena levantó la bandera de los diálogos de paz. Ese día ya pasó y cualquiera que amanezca la ruta será la misma. Sin embargo, no cabe duda que será más esperanzador un gobierno para el cambio.


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Perfil del Bloguero
Licenciado en Historia Económica de la Universidad de Estocolmo. Ensayista.

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