Argentina: Más señales del desprecio gubernamental a los humildes

 “Vienen con todo y por todos”. La frase se repite ante cada embate producido por el gobierno de Mauricio Macri. Lo siguen haciendo a punta de “decreto de urgencia” o de intervención policial o parapolicial contra movimientos sociales, trabajadores y trabajadoras en conflicto, o incluso contra comunicadores, periodistas y medios alternativos que se animan a contar lo que está pasando día a día, tal cual denunciara el Sindicato de Prensa de Buenos Aires, recordando el asesinato de José Luis Cabezas.

Argentina: Más señales del desprecio gubernamental a los humildes

Estamos hablando de los duros días de la Argentina actual, que cada vez se parece más a la de los 90 y por momentos a la del 76. Con más de 200 mil despidos, endeudamiento constante, de rodillas ante la banca y los organismos financieros internacionales, indudable pérdida de la soberanía y una inflación galopante, cercana al 50 por ciento.

Sin embargo, hay hechos (o provocaciones gubernamentales) que duelen más que otras. Allí está el caso de los operarios de Artes Gráficas Rioplatense (AGR), que desde hace un par de semanas ocupan su lugar de trabajo, batallando con una patronal provocadora y cruel, representada por el multimedios Clarín. Son 380 hombres y mujeres que no se resignan a ser despedidos porque sí, y luchan denodadamente para revertir esta injusta situación. Con ellos y ellas, se suma la solidaridad de los de abajo y el apoyo emotivo de sus familias, que con el correr de los días se han convertido en uno de los arietes fundamentales de la resistencia.

Allí están también los abnegados integrantes de Coopechas (Cooperativa de Pescadores de Chascomús), humildes pescadores artesanales de las localidades bonaerenses de Punta Indio, Verónica y Pipinas, que vienen de sufrir el lunes pasado tres allanamientos en sus sitios de almacenamiento de mercaderías y alimentos, con los que sostienen comedores populares. Esos bastiones luminosos de solidaridad social, lugares indispensables para atender las necesidades alimentarias de muchas familias de la zona. No es casualidad que golpeen a este sector cooperativo que está adherido a la Central de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), ya que son la clara demostración de que a pesar de las grandes dificultades económicas que sufre la población siempre hay gente animosa para organizarse y ayudar a sus vecinos. Pero también habló del “miedo que le quieren meter a nuestros hermanos con estas actitudes”. Se trata de disciplinar a los rebeldes, y para ello en Argentina sobran fuerzas represivas.

El macrismo deja explícito el temor inocultable de los poderosos que es el que los hace tercerizar su odio de clase a través de policías o gendarmes según pinte la ocasión. Con esa actitud despótica, es que inventan acusaciones, arman causa judiciales y allanan viviendas sin importarles a quienes hacen sufrir. Como relatara otra integrante de Coopechas, “llegaron a mi caso y prácticamente incomunicaron a mis hijos pequeños, a los que los uniformados les impedían “ir al baño o usar el teléfono celular”, mientras revolvían todo a su paso y cargaban en camionetas cajas de alimentos que estaban destinadas a quienes menos tienen.

Como bien sostuvo en la conferencia de prensa ofrecida en la sede de la CTEP, el alma mater de Coopechas, Rodolfo Morales, “todo este circo que armaron, entrando a nuestros locales y viviendas es porque le tienen miedo a las organizaciones populares”. Pero lo importante es que los agredidos por estas políticas no estan solos A su lado, abrazandolos y ofreciendo todo el respaldo que necesitan en estas amargas circunstancias, las principales organizaciones de la CTEP y del campo popular, advirtieron al Gobierno que cese con las provocaciones contra quienes lo único que desean es trabajar dignamente y luchar por construir una sociedad sin excluidos.

Se trata de dar un mensaje directo a un gobierno insensible, que opera con la impunidad que le dan los “decretazos”. Una gestión, la de Cambiemos, que viene atacando a los movimientos sociales porque sabe que en el contacto que estos tienen con la población, en los barrios, en los lugares de trabajo y en los mismos nucleamientos gremiales de base, anida la semilla de una resistencia que va a ir “in crescendo”.

Sí. A tenerlo en cuenta. Vienen con todo, son revanchistas, violentos e intolerantes. No quieren que haya memoria ni pensamiento crítico. Llegan, incluso, a cometer la osadía de apuntar hacia uno de los temas más dolorosos de esta sociedad como es el recuerdo del genocidio cometido por los militares y sus cómplices empresariales, religiosos y mediáticos. Niegan el número de detenidos-desaparecidos y a la vez aceitan sus políticas de “seguridad” tolerando el gatillo fácil, los feminicidios y otras lacras.

A pesar de la ofensiva, son muchos y muchas las que ya manifiestan de mil maneras su hartazgo. Algunos, sabedores de que la derecha y el capitalismo son esto y mucho más. Otros, decepcionados por haber creído en un “cambio” que no fue tal. Lo que ahora falta, para que los gráficos de AGR, los cooperativistas de Coopechas y tantos otros que resisten puedan sentir que se puede, es unir fuerzas, resistir y luchar todos los días, no dejarse amilanar. Si el imperio no es invencible, mucho menos sus discípulos. O como dijeron en las calles de Honduras: “nos tienen miedo porque no les tenemos miedo”.


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Perfil del Bloguero
Periodista argentino en medios de prensa escrita y digital, radio y TV. Escritor de varios libros de temas de política internacional. Director del periódico Resumen Latinoamericano. Coordinador de Cátedras Bolivarianas, ámbito de reflexión y debate sobre América Latina y el Tercer Mundo.
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